Es el dinero en bruto que quedará tras el levantamiento del maíz y de las sojas de primera y de segunda en los campos juninenses. Prevén, sin embargo, que muchos productores lleguen complicados desde el punto de vista financiero al final de la campaña.
El cálculo se desprende del rendimiento promedio que se viene registrando en los campos donde se está efectuando la trilla de ambas plantaciones y representa la ganancia global bruta, es decir despojada de la situación individual de cada productor y de los posteriores gastos que deberán afrontar los chacareros en concepto de insumos, arrendamientos y otras erogaciones encaradas meses atrás, en el inicio de la campaña de grano grueso.
A la par de esa estimación financiera, los ingenieros Juan José Cavo y Jorge Elustondo brindaron un diagnóstico sobre lo que se viene observando en el levantamiento de ambos cultivos.
“Todo lo que fue sembrado temprano, en época oportuna y que tuvo acceso a las napas de agua, está rindiendo muy bien. Pero en la medida que vaya transcurriendo va ir disminuyendo el rendimiento de lo que se ha cultivado más tarde. Calculamos que la soja de primera está en un rinde promedio de entre 33 y 35 quintales (3.300 o 3.500 kilos por hectárea) y el maíz en unos 85 quintales (8.500 kilos). En ambos casos estamos un poco por encima del promedio de los últimos diez años”, comentó Cavo.
Los especialistas señalaron que por el fuerte frío de las mañanas, prácticamente la soja que va quedando irá perdiendo su rendimiento, sobre todo la de segunda ya que la temperatura no es la adecuada para la formación del grano.
“Lo mejor de la última década en soja de primera fueron 4.000 kilos. Este año estamos llegando a los 3.400 o 3.500, superior al promedio de los últimos diez, que fueron 3.200 kilos. En maíz, la media desde 2003 a esta parte fue de 7.500 kilos”, acotó Cavo.
Elustondo apuntó que el trabajo de las cosechadoras está dejando como saldo una gran variabilidad en las performances. “Hay algunos lotes que están excepcionales y otros muy malos. Es el año más atípico que yo he percibido desde que estoy acá en Junín. En enero y febrero llovió muy poco, entonces los terrenos de las zonas altas, de escasa retención de humedad, no arrojan buenos resultados”, observó.
Más de 600 millones
Cavo señaló que la actual campaña le va a dejar “una cifra interesante” al partido en cuando a lo monetario. Y lo explicó así: “Si tomamos en cuenta que hay unas ochenta mil hectáreas de soja de primera, a ellas habría que multiplicarle 3,4 toneladas y a su vez efectuar otra multiplicación por 1.600 pesos. Son unos 412 millones de pesos.
En el caso del maíz, hay que tener en cuenta que son unas veinte mil hectáreas, multiplicadas por 8,5 y, a su vez, por 800, que es el valor de la tonelada en pesos. El resultado da 136 millones de pesos. En tanto, por soja de segunda van a ingresar unos 70 millones de pesos”.
“Eso es en bruto. Después hay que sacar los gastos para cada productor. A algunos les va a dejar mucho y a otros nada”, advirtió el ex jefe del Inta Junín.
Por encima de lo esperado
Jorge Elustondo afirmó que los rindes de los sembradíos juninenses están siendo “superiores a los que se esperaban a fines del año pasado”.
“Al comienzo de campaña, cuando se hicieron las proyecciones, se pronosticaba una cosecha récord, que anduviera por encima de los cien millones de toneladas. Después se dieron todas las contingencias climáticas, el exceso de lluvias y sequías en diferentes lugares o el traspaso abrupto de un fenómeno a otro en el mismo sitio, instaló un escenario atípico. No obstante, hay una sorpresa positiva porque se está cosechando más de lo que se esperaba en soja de primera. La cosecha de maíz también es muy buena y toda la expectativa está en la soja de segunda, donde los rindes son muy dispares. Pero en términos generales, creo que estamos ante una buena campaña”, expresó.
En referencia a las consecuencias de este éxito agrícola, el profesional señaló que esto “va a permitir que los productores en sus más diversas escalas (pequeños, medianos y grandes) que habían quedado en condición de endeudamiento comercial y bancario por las sequías y otras razones puedan saldar deudas y se inicie el nuevo ciclo agrícola sin tener que pedir fiado. Es decir, va a propiciar una mayor liquidez, una mejor dinámica de funcionamiento dentro del sistema productivo y comercial”.
Con todo, los hombres de campo arrancaron la cosecha con un alto grado de escepticismo, porque desconfiaban del resultado que podían obtener debido a la demora de la siembra por falta de humedad, pero los primeros lotes recolectados ofrecieron rendimientos que superaron todas las expectativas.

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