Así lo indicaron el ex jefe del Inta Junín, Juan José Cavo, y el presidente de la Sociedad Rural a nivel local, Rafael Torello, quien vaticinó que el resto del año va a ser complicado en materia monetaria para los hombres de campo.
Es que trasladado al mundo de las divisas, y viendo que los costos de producción son más elevados respecto del inicio de la temporada anterior, no son muchos los que al soltar la calculadora pueden sonreír aliviados porque les ha quedado un margen de ganancia.
En lo que hace a lo estrictamente técnico, Juan José Cavo, ex jefe del Inta Junín, afirmó que la trilla de soja terminó siendo a todas luces “buena” pero que hubo una importante cantidad de hectáreas cuyas plantaciones dejaron pérdidas enormes.
“Ya habíamos anticipado que la cosecha iba a ser muy despareja, y efectivamente lo fue, sobre todo en la soja de primera. Hubo lotes excepcionales y otros bastante malos. Los mejores son terrenos parejos, que tuvieron acceso a las napas y entonces para esos cultivos el clima fue ideal porque tomaron agua de abajo y no tuvieron problemas de enfermedades de arriba, ya que hubo poca humedad en enero y febrero. Pero no todos tuvieron esa suerte y hay un buen porcentaje de campos que estaban implantados en médanos y no recibían líquido, entonces registraron rindes bajos, que en muchos casos no llegan a los 2.500 kilos por hectárea”, señaló el ingeniero en diálogo con Democracia.
Cavo indicó que el promedio es de entre 3.000 y 3.500 kilos por hectárea (con picos que llegaron a los 6.000 kilos y otros que no rozaron ni siquiera los 2.000), que es acorde a la marca histórica de la ciudad. La soja de segunda presentó variantes parecidas, con una media final de 2.000 kilos por hectárea.
Al maíz le fue mejor, porque agarró lo peor de la lluvia cuando ya había culminado su etapa de floración, allá por diciembre. “La cosecha en general fue buena y nada más”, dijo el ex titular del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.
Vamos a andar mal
Torello, por su parte, sostuvo que en los campos que sufrieron la inundación en enero ya se sabía que el cultivo estaba perdido de antes. “En el balance económico, lo que aporte la cosecha gruesa va a ser regular. A algunos les va a ir muy mal y a otros les va a ir muy bien”, aseveró.
El dirigente señaló que todo lo que se cultivó en el oeste del partido terminó dando “un desastre”, en el sur “más o menos” y en el este “muy bien”. “Distinto fue el caso del maíz, con la salvedad de que en esta región se siembra poco de ese cereal”, apuntó.
Para Torello, lo que se viene no es prometedor de prosperidad ni mucho menos: “Vamos a andar mal tomando en cuenta la suba de impuestos que tuvimos, que este año hay que pagar el Inmobiliario Rural, Bienes Personales, que con la rediagramación que hizo (Daniel) Scioli el año pasado afecta al productor chico”, expresó.
La influencia internacional
La producción de soja estimada en el país se mantiene dentro de los 48,5 millones de toneladas.
En ese sentido, los productores miran el contexto internacional para palpitar cómo pueden moverse los precios. La súper cosecha de soja del Brasil, que supera las 80 millones de toneladas, se convierte en una fuerte herramienta para el país carioca, frente a la caída de producción experimentada por los Estados Unidos.
Con este escenario, los barcos anclados y sin poder operar frente a la costa paranaense se cuentan por decenas, y de distintas banderas, con la esperanza de cerrar buenos contratos de flete.
En un principio, China amenazó con cancelar diez millones de toneladas, el grupo Amanecer, el más grande de soja comercial china, ha anunciado que por estas demoras, cancelará la compra de casi dos millones de toneladas de Brasil.
Esa situación bien podría ser aprovechada por Argentina, aunque un exportador local que prefirió el anonimato se quejó y dijo que “en vez de sacar provecho de esa situación internacional, nos encontramos que la Afip pone trabas; hace perder treinta horas por buque por aplicar resoluciones de manera descabellada”.
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