Ya ocurrió en edificios y casas, resueltos por Redengas. Y los reclamos se multiplicaron de tres a unos 30 diarios. En Redengas afirman que el sistema de inspección que se hace “es seguro”.
“Si la pérdida que se detecta no se soluciona en el momento y representa un riesgo, se corta el servicio”, dijo a UNO Mario Luna, gerente de Redengas.
También agregó: “Ha habido cortes en algunos edificios pequeños de ocho y 10 departamentos, pero es parte del procedimiento”.
Desde el martes 6, cuando las primeras imágenes de la tragedia de Rosario aparecían en las noticias, la cantidad de llamados por reclamos de pérdidas se comenzaron a multiplicar y desde Redengas se definieron cortes.
De todos modos, Mario Luna remarcó: “Son días. Hubo lugares que se cortaron, pero es lo normal: si hay pérdidas y no nos corresponde a nosotros porque son en el interior de la vivienda, se procede al corte. El servicio vuelve luego de que un gasista matriculado repara el problema”.
Sistema seguro
El aumento de la cantidad de reclamos por pérdidas aún se mantiene alto a pesar de que hoy se cumplen 19 días de la tragedia. Sin embargo ya no superan los 10 diarios.
“Muchas veces eran reclamos ciertos con pérdidas pequeñas; de ese tipo de reclamos normales son los que se incrementaron”.
Según aclaró Luna, lo único que hace Redengas cuando se lo llama es la inspección del medidor. “Si encontramos pérdidas en el regulador tenemos que cortar el suministro, pero si es en el medidor se arregla en el momento. Cuando la pérdida es en la vereda nosotros sí podemos arreglar el problema, pero cuando es dentro de la vivienda o del edificio es el propietario el responsable y nosotros procedemos al corte hasta que se solucione”.
El crecimiento de los reclamos tiene que ver, según Luna, con que los vecinos de Paraná le comenzaron a prestar más atención que antes a las pérdidas de gas, pero estas ya existían previas a la explosión. Por eso es importante la verificación y el control regular por personal matriculado del conjunto de los artefactos que se poseen en el hogar.
“La empresa tiene la obligación de visitar las pérdidas una vez por año en las zona céntricas y en la periferia cada cinco años. Pero continuamente reparamos aquellas que encontramos sin recibir el aviso de nadie. Podemos decir que el sistema es seguro”, remató el gerente de Redengas.
Una llama azul
La inspección en una vivienda cuesta en Paraná desde 300 a 500 pesos, según el gasista matriculado.
La misma inspección, pero en un edificio cuesta en general, lo mismo que un regulador. Si este tiene un precio de 3.000, es lo que saldrá la verificación y el arreglo del mismo.
La principal recomendación que se hace es contratar personal matriculado ante los primeros indicios de pérdidas.
En el hogar se recomienda también verificar que la llama que sale de la cocina y los artefactos sea siempre azul. Si es amarilla indica pérdidas.
Asimismo se debe controlar el correcto funcionamiento de artefactos una vez por año y revisar las conexiones aunque no se sienta olor a gas.
Gasistas sostienen que ahora se comenzó a respetar la matrícula
Para los gasistas matriculados de Paraná también fueron dos semanas de mucho trabajo en donde la cantidad de llamados y requerimientos se multiplicaron.
“Me han llamado para reguladores, cocinas y otros artefactos. Es como que ahora se respeta más el oficio y la matricula”, dijo a UNO Josue Reyes quien desde hace años se desempeña como gasista en la capital provincial.
Sostiene que se encontró con llamados de vecinos que habían contratado a otros sin matrícula y que no estaban seguros con los trabajos que se habían realizado. “Se nos respeta más. Hay gente que no sabe, mete la mano y cobra la mitad de lo que cobramos nosotros, pero luego pasan cosas como las de Rosario”.
Durante las últimas dos semanas ha tenido que ir a revisar viviendas en donde Redengas había cortado el servicio. “Cuando el trabajo que hacemos está terminado se tienen que presentar los papeles para que habiliten la instalación”, agregó.
Por su parte para Omar Heredia, también gasista matriculado, estos días fueron particulares. “Después de la explosión hubo bastantes llamados al fijo de casa por olores de gas y pérdidas en calefones y calefactores. La gente empezó a asegurarse por el miedo o llamaba a Redengas y ellos nos mandaban a nosotros”, dijo.
Por semana, Heredia tenía por lo menos cuatro casas que revisar pero asegura que después de la tragedia llegó a atender 15 llamados diarios. “Con un sensor medimos el monóxido del ambiente y además tenemos otras herramientas para controlar las cañerías”, explicó.
Según contó Reyes, hay tres categorías de gasistas: el matriculado para intervenir en viviendas unifamiliares; la segunda categoría permite verificar instalaciones más grandes como una escuela; y la tercera para edificios o grandes comercios.
Comentá la nota