Organizaciones de izquierda desplazadas por los piqueteros K cortaron ayer durante 4 horas algunos de los ingresos a Mar del Plata y exigieron a la Municipalidad que gestione una solución ante el Gobierno nacional.
El problema de fondo es además político: el "reparto" de estos subsidios por parte del oficialismo favorece a grupos "propios" y aliados, pero deja afuera y a los que no responden a las consignas K, como son los que se manifestaron ayer en las rutas.
Antes, algunos de los dirigentes estuvieron en la Municipalidad y dejaron sus reclamos. Se fueron con la promesa de la comuna de gestionar las peticiones ante el Gobierno nacional. Pero igual, otros integrantes de las agrupaciones cortaron los accesos a la ciudad a la hora en que el tránsito empezaba a ser continuo en la antesala del fin de semana largo.
Al rato, se generó un caos de tránsito: varias decenas de militantes -varias madres con sus chicos- se instalaron y cortaron el tránsito en el kilómetro 395 de la autovía 2 -a la altura de la Base Aérea-; otros hicieron lo mismo en la ruta 11 a la altura de Camet y en la 88 frente a Textilana.
Quemaron gomas en ambas direcciones hasta que intervino la policía pero, según las órdenes habituales en estos casos, para "custodiar" la protesta como si se tratara de un acto permitido.
Al principio los vehículos pudieron seguir circulando aunque a velocidad muy lenta y por calles colectoras. El reclamo de los manifestantes fue unánime: "Queremos que nos aumenten los salarios, porque con la inflación que hay hace meses que estamos abajo de la línea de pobreza cobrando $1.344; y también pedimos que aumenten los puestos de trabajo, que actualmente son 1.300 y no alcanzan", explicó a LA CAPITAL Carlos Caro, de una de las cooperativas que responde a Barrios de Pie.
Además se quejó por "la distribución que tienen esos puestos, ya que la mayoría son repartidos a los punteros polìticos, lo que responde a una lógica clientelista que no compartimos", sentenció.
Como otras veces, el secretario de Desarrollo Social Fernando Gauna se hizo presente al borde de la autovía 2 para negociar el levantamiento del corte, y al rato anunció: "Hemos llegado a un acuerdo ya que lo que nosotros podemos hacer es transmitir las peticiones de los manifestantes al Gobierno nacional, porque nosotros no podemos determinar los aumentos".
Las quejas de los automovilistas estuvieron a la orden del día: "Esto es más de lo mismo, qué querés que te diga", señaló Fabio, vecino de El Tejado, que había ido a buscar a su hija al colegio y se topó con el embotellamiento.
Jorge, un turista adelantado que llegaba desde Buenos Aires apuntó lo suyo: "Siempre pasa lo mismo, los damnificados siempre somos los ciudadanos. Pero esto en Buenos Aires es cosa de todos los días, como que te acostumbrás a este tipo de aprietes".
Una vez levantado el corte, el dirigente Caro aseguró que si bien confiaba "en la buena voluntad de los funcionarios", amenazó con que "si la semana que viene no tenemos respuestas vamos a profundizar el plan de lucha".

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