El Lobo hizo más que Atlético (T), pero no pudo torcerle el brazo
¿Porqué el Lobo no pudo con el otro decano del fútbol, en este caso el tucumano?, se debió a que el equipo de Troglio no rindió de la manera en que lo había hecho en los últimos compromisos, mientras que el rival, que ahora suma tres empates sucesivos, supo cerrarle bien los espacios, no le permitió coordinar, siempre estuvo listo para obstaculizarle los desplazamientos, con el único objetivo de mantenerlo siempre lejos de los dominios de Lucchetti.
Esto generó un partido chato, de vuelo bajo por momentos, con pocas situaciones de riesgo y, si bien siempre fue el Lobo el que cargó con el gasto y el protagonismo, no hay que minimizar lo echo por Atlético que, en eso de defender estuvo correcto, aunque sobre el final del partido el local lo apuró, y mucho.
La carga más pesada que tuvo que cargar Gimnasia ayer en el Bosque fue el bajo rendimiento de algunas de sus individualidades.
Los casos más notorios fueron los trabajos de Nacho Fernández y Facundo Pereyra, al margen de recargar mucho el juego sobre el flanco derecho, en donde el rival tenía bien controlado, y no sobre el izquierdo, en donde Matías García encontraba facilidades para maniobrar.
Además el local se mostró impreciso en el manejo del balón, tocó mucho pero siempre fue apretado e interceptado, y cuando intentó el cambio de frente careció de precisión en la entrega del balón.
Si bien Atlético lo comprometió poco ya que lo suyo ayer estuvo más en destruir que en crear, lo que le permitió a Monetti sumar 90’ más a su arco invicto, que elevó la cuenta a 559, Gimnasia nunca perdió la paciencia ni el orden, que es otra de las cosas que resulta rescatable en la fría tarde de ayer en 60 y 118.
En la primera etapa el Caco García dispuso del gol, pero ambas chances se la frustró Lucchetti, y también Blengio pudo haber abierto el marcador, pero su remate con destino de red se desvió en el trayecto cuando la pelota rebotó en el cuerpo del capitán Barone.
Las cosas en el complemento no mejoraron sustancialmente. Hubo un equipo que cargó con la iniciativa y otro que siguió apostando a aguantar, a trabarlo y anticiparlo en el medio.
Los arrestos de Mussis, el despliegue de Pouso y el empuje de Barsottini y Blengio fueron los abanderados en el intento de poder torcerle el brazo al equipo de Rodríguez. Pero nunca Gimnasia, salvo en el cierre, pudo pisar el área rival con comodidad para resolver.
Dispuso de remates de García y Mussis que cruzaron todo el arco y se fueron afuera y, en el cierre, dos intervenciones de Niell debajo del arco, resueltas increíblemente en forma imperfecta. No se entiende que le sucedió a los 41’ cuando elevó sobre el travesaño un centro-shot que Quiroga mandó desde la derecha. Y Atlético lo apuró con un remate desviado de Montiglio cuando había entrado libre por derecha, y un cabezazo de Maidana, que contuvo el Mono Monetti.
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