Un hombre de 51 años, parapléjico, atravesaba un cuadro depresivo y se provocó la herida. Lo operaron con éxito en el Higa.
La operación duró más de cinco horas y, según informaron fuentes del nosocomio, el paciente evoluciona favorablemente. Un equipo de urólogos y cirujanos plásticos del hospital realizaron la anastomosis o “reconexión” de los vasos sanguíneos (venas y arterias), nervios, tejidos y piel con la ayuda de microscopios.
Tras la herida que le provocó el arma de fuego, el hombre quedó en silla de ruedas, sin ningún tipo de sensibilidad desde la cintura hasta los pies. “Aparentemente atravesaba un profundo cuadro depresivo que lo llevaba a pensar todo el tiempo en ideas suicidas”, explicó la directora del hospital, Susana Gómez.
El cirujano Ezequiel Escudero, quien encabezó la operación, detalló que en los genitales, tanto las venas como las arterias, son extremadamente pequeñas, de dos milímetros de circunferencia como máximo. “Realizamos el procedimiento de anastomosis en una decena de venas y arterias con la ayuda de un microscopio, porque se trata de vasos sanguíneos milimétricos”, detalló el especialista. Además, tuvieron que hacer la “reconexión” de la uretra para reanudar la función urinaria.
A la cabeza de la cirugía estuvo Escudero, acompañado por los cirujanos Ludmila Grassano y Nicolás Menéndez; la anestesióloga Miriam Assuero, los instrumentadores quirúrgicos Natalia Surita, Nicolás Bilotta y Silvina Plagemann y la técnica en anestesia Belén Mosqueira.
El paciente permanecerá internado y supervisado por los médicos para comprobar que la cirugía cumpla con los objetivos esperados. Además se le ofrecerá ayuda y contención psicológica tanto a él como a sus familiares.

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