La accesibilidad electoral busca derribar barreras para el ejercicio del derecho al voto. Un análisis en Paraná a través de relatos en primera persona.
La difusión realizada desde las áreas pertinentes previo a las PASO indicaba que en todas las escuelas se dispondría de un cuarto oscuro accesible. Entre otras cosas se contaría con una señalización en sistema braile para que las personas ciegas pudieran seleccionar una boleta sin precisar de otro tipo de asistencia. Sin embargo, en la implementación se evidenciaron algunos detalles que seguramente serán trabajados rumbo a las elecciones generales. José Luis Zapata tiene 51 años y votó en la escuela Gaspar Benavento. Al arribar encontró predisposición: “Me parece bueno que por lo menos se movilicen y se preocupen para que uno pueda votar tranquilo”, dijo Zapata.
Respecto de la forma en que procedió al voto, explicó: “Las boletas estaban en un bolsín colgado en la pared. Cada bolsillo tenía el nombre de la boleta pegado pero no en sistema braile sino letras y números en relieve. Para mí, que sé Braille pero no tengo la práctica del relieve, se complica. Son dos cosas muy diferentes”.
De todas formas José Luis notó un avance para ponderar: “Generalmente los presidentes de mesa no tenían el conocimiento de cosas básicas. Incluso me pedían la boleta para meterla en el sobre o se quedaban adentro cuando el voto debe ser privado. Creo que en algo se avanzó”.
Aquilino Gómez tiene 82 años y fue a la escuela Filiberto Reula para ejercer su derecho. En el cuarto oscuro accesible las autoridades habían colocado las boletas sobre mesas y debajo de cada una el nombre de la lista con letras y números en relieve. Aquilino evaluó el sistema: “En comparación con otros años esta vez fue muy bueno. Con el tacto pude distinguir los números y las letras. Para mí que no sé Braille creo que esto sirve muchísimo”.
Yamila Abdala no corrió la misma suerte. En la escuela Casiano Calderón se encontró con que el cuarto oscuro accesible no estaba debidamente preparado: sobre una mesa colocaron unas plantillas con letras y números en relieve (sin cortar ni ordenar) y no había boletas. Ella votó pero lo hizo con la ayuda de su mamá Raquel: “Vine con la ilusión de poder votar sola, pero no pude. Y cuando fuimos a verificar el cuarto accesible nos encontramos con que no estaba preparado. La verdad que esto es muy angustiante para mí”.
Sobre el sistema que se aplicó para lectura a través del tacto, Abdala señaló: “Quisieron hacer las letras de ustedes (videntes) en relieve, pero eso no sirve para personas como yo porque no es sistema braille”. En octubre Yamila volverá a intentar ejercer su derecho en igualdad de condiciones. Habrá que tomar nota.
Las medidas en todo el país
La accesibilidad electoral refiere a las medidas que tienen como objetivo garantizar el derecho a votar de aquellas personas que ven limitada su participación plena por diversas barreras que se lo impiden.
“El Inadi a nivel central coordina con la Dirección Nacional Electoral todo lo que tenga que ver con la accesibilidad electoral que está relacionada con algunas cuestiones vinculadas a las personas con discapacidad”, explicó a UNO la titular del Inadi en Entre Ríos, Lucy Grimalt. Entre las nuevas disposiciones se destaca que desde 2011 pueden ingresar al cuarto oscuro “acompañadas por personas de confianza. Además todas las escuelas debían contar con un cuarto oscuro accesible con un material preparado especialmente”.
En lo que respecta a las personas ciegas en particular se dispuso que “puedan entrar al cuarto acompañadas por un perro guía y se implementó el sistema braille para que puedan identificar las boletas”, detalló Grimalt.
En las 315 escuelas de la provincia ayer se debía contar con “un bolsín que viene con bolsillos donde se colocan las boleta. Cada bolsillo tienen el número y nombre de la lista para que lo puedan identificar con el tacto sin problema”. De todas formas estas medidas estarán en evaluación: “Se irán corrigiendo de manera que todas las personas puedan emitir su voto”.
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