Son unos 200 en Córdoba. Escapan de la rutina y la exigencia laboral en su país. Hablan poco español y se dedican a vender ropa.Más en "Voces", un blog sobre culturas diversas.
El salón de calle Alvear al 200 huele rico. Y raro. En una mesa larga conversan en coreano una decena de hombres que esperan el almuerzo. Saludan con amabilidad pero sin dejar de hablar en su lengua natal. Luego, invitan a sentarse para explicar los secretos de la comida que prepara la cocinera Yun, Young Iy.
El grupo se dispone a conversar en la sede de la Asociación Coreana de Córdoba, en un ambiente austero. Luis Kim (Kim, Chang Kon), presidente de la Asociación; Francisco Kim (Kim, Sak), secretario de Relaciones Públicas; Park, Byeong Keun; Lee, Kong Kuk; Kim, Ke Song y Kim, Chun Sung aceptan contar algunas historias de su presente y pocas de su pasado.
La mesa está servida. A la derecha, sopa de tofu (queso de soja, explican) y huevo picante, con un acompañamiento de arroz (que cumple la función del pan), camarones, tortillas, kim chi (ensalada tradicional picante) y ban chan (todos los platos para compartir con aderezos, a excepción de la sopa y el arroz) que se coloca en el centro. Se come con palitos.
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