Cordobeses, tucumanos, salteños y hasta británicos disfrutan de las noches festivaleras

A diferencia de otros años, en esta edición del centenario de La Banda, el Festival de La Salamanca tuvo una mayor presencia de público de otras provincias, incluso de otras nacionalidades, como brasileños, chilenos y también británicos.
En el momento de la mayor ebullición del espectáculo que ofrecieron el Chaqueño Palavecino y Raly Barrionuevo, la presencia de una gran cantidad de amantes del folclore que llegaron de otros lugares se hizo más evidente, por los carteles que levantaban sobre las cabezas para hacerlos ver ante las cámaras de televisión.

Gustavo Andreoni llegó de Córdoba la misma tarde del jueves. Se acomodó en un lugar de la casa de un amigo bandeño y salió apurado hacia el estadio del Club Sarmiento. ‘No me quería perder nada. Mis amigos me dijeron que esto era muy lindo, y la verdad que no me mintieron. Esto es diferente a lo que se ve en mi provincia’, expresó.

También llegados de la provincia mediterránea, se instalaron con sus sillones en medio del campo de juego Emilse (santiagueña) y su esposo cordobés Sebastián, quienes estuvieron acompañados por Tito y Graciela, quienes a su vez trajeron por primera vez a La Salamanca a Wendy y Terry, un matrimonio británico que adoptó a La Argentina como su segundo país.

‘Quedaron encantados por lo familiar de esta fiesta, que es muy distinto a lo que ellos pudieron ver en Córdoba, donde tienen una casa para pasar el verano, y donde ya pudieron ir a Cosquín y Jesús María, donde el festival es más comercial. Es más, Terry aprendió a bailar chacarera en uno de los puestos donde una academia dictaba clases gratuitas a la gente. Ahí nos pusimos a bailar un rato y quedó encantado’, dijo Emilse.

También en las calles de la ciudad se pudo apreciar la presencia de turistas, como es el caso de Matías Casabella, Milagros, Emiliano, Tomás y Matías Martínez, todos oriundos de san Fernando, provincia de Buenos Aires.

Llegaron el miércoles, después de recorrer el Litoral. ‘Vinimos para aprender un poco más de música, que es lo que nos gusta. Nos habían comentado del festival, pero no imaginamos que era tan grande. Estamos realmente impresionados’, dijo Emiliano.

Además de la cartelera de cada noche, los visitantes tienen la oportunidad de disfrutar de la “Siesta salamanquera”, que se desarrolla desde ayer en el Patio de la Abuela, en el barrio Los Lagos.

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