El 56% de los cordobeses tiene un alto nivel de prejuicio hacia las personas trans

El 56% de los cordobeses tiene un alto nivel de prejuicio hacia las personas trans

El dato se desprende de una tesis de grado de la Facultad de Psicología. Las personas con menor nivel socioeconómico y educativo, así como las de mayor edad, presentan actitudes más negativas. Además, los varones son más discriminadores que las mujeres.

 

La mayoría de los cordobeses ostenta un alto grado de prejuicio contra las personas trans. Así lo arrojó un estudio realizado por la Universidad Nacional de Córdoba. Sus conclusiones forman parte además de la tesis de grado que José Páez y Guillermo Erwin realizaron en el marco del Equipo de Psicología Política de la Facultad de Psicología de la UNC.

El mismo indica que el 56 por ciento de los cordobeses ostenta un alto nivel de prejuicio contra las personas trans, siendo los hombres más discriminadores que las mujeres. 

En tanto, el estudio indica que el 44% de las personas encuestadas todavía confunde transexualidad con homosexualidad. 

Así es como la investigación encontró un elevado nivel de rechazo explícito hacia las personas trans (travestis, transexuales y transgéneros), quienes rompen con la concepción binaria de género dominante, que distingue sólo entre dos tipos de personas sexuadas: varones y mujeres. “Por ello, están expuestos sistemáticamente a diversas formas de hostigamiento, persecución, exclusión y otras formas de violencia”, señala Hugo Rabbia, director del estudio y becario posdoctoral del Conicet.

Rabbia subraya que se indagaron específicamente niveles de prejuicio explícito. “Es preocupante el grado de intolerancia entre los cordobeses si se tiene en cuenta que el estudio refleja expresiones explícitas de rechazo en la población, del tipo ‘los trans no deben dar clases en las escuelas’, o ‘se les debe prohibir adoptar hijos’. Si midiéramos las actitudes implícitas, seguramente el porcentaje sería mucho mayor”, señala.

El estudio se publicó ayer en la Agencia Universitaria de Comunicación de la Ciencia (UNCiencia) donde se refiere que “el trabajo ofrece un modelo explicativo de cómo se estructura el prejuicio hacia estas minorías, teniendo en cuenta distintas variables (sociodemográficas y otras, como intensidad de religiosidad, autoritarismo y sexismo)”.

La encuesta consistió en un cuestionario realizado a 410 personas residentes en la ciudad de Córdoba, y se elaboró una escala de medición propia que permitió conocer cuán intolerantes son los cordobeses.

Según los resultados, las personas con menor nivel socioeconómico y educativo (74%), así como las de mayor edad, presentan actitudes más negativas. Además, los varones son más discriminadores que las mujeres.

Para los especialistas, en los últimos años se viene observando que muchas personas ya no expresan tan abiertamente sus prejuicios, cualquiera sea el tipo (sexual, religioso, étnico, etcétera). “En un contexto donde se impone cada vez más un discurso de lo políticamente correcto, el prejuicio hacia las minorías ha ido mutando: deja de ser puramente manifiesto y empieza a transformarse en sutil o implícito. Algunos lo denominan también prejuicio positivo o benevolente”, explican Páez y Erwin.

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