Un centenar de representantes de nuestra provincia contaban las horas antes del encuentro de hoy con el Sumo Pontífice. Pura alegría y expectativa.
El martes por la noche, el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, confirmó que Francisco hizo un hueco en su apretada agenda para saludar a los argentinos. Ayer al mediodía, un centenar de cordobeses que se alojan en distintos lugares al norte de esta ciudad, recorrieron la Feria de las Vocaciones, en el Parque San Cristóbal, cerca del zoológico de esta ciudad.
Al grupo lo componen miembros de la diócesis de Villa María, Río Cuarto y Córdoba. Es decir, que había jóvenes de casi todo el territorio provincial. Se mostraron agradecidos por el gesto del Sumo Pontífice de saludarlos de manera particular.
Lourdes Aiassa, de la localidad de Etruria, no podía ocultar su emoción por tener la oportunidad de ver de cerca y escuchar la palabra del papa argentino. “No puedo creer que podamos verlo y escuchar su mensaje. Hicimos este viaje impulsados por el amor que él nos prodiga en cada mensaje”, aseguró la joven quien vino acompañada por su hermana y dos primas.
La riotercerense Anahí Garis también agradeció la decisión de Francisco y se manifestó ilusionada con una nueva Iglesia. “No podíamos esperar otra cosa que gestos de grandeza de nuestro papa. Estamos felices de estar aquí, para acompañarlo y darle fuerza”.
Fernanda Oliva y Carolina Moreyra, de barrio San Martín de Córdoba capital, tampoco ocultaron su alegría por tener la oportunidad de estar cerca de Francisco. “Será casi un milagro poder tenerlo tan cerca”, coincidieron en las jóvenes.
Como un rayo. La confirmación de que el papa Francisco recibirá hoy a sus compatriotas en la Catedral de esta ciudad, corrió como reguero de pólvora, en las distintas parroquias donde está alojados los argentinos.
Pese a la lluvia que no cesa desde hace 24 horas, ayer todos los argentinos hacían planes para llegar temprano a la Catedral. Cosa que no es fácil, porque ninguno está a menos de 30 kilómetros del centro. Pero todos coinciden en que vale la pena hacer un esfuerzo para escuchar al primer papa argentino.


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