Corazones Solidarios cumple 8 años de vida
Cuando Sandra y su cuñada Susana comenzaron a trabajar en la idea de un merendero no pensaron que luego de ocho años seguirían adelante. No por falta de ganas, porque si algo les sobra son ganas, pero más que nada por las dificultades que muchas veces truncan sueños y proyectos, incluso a personas tan perseverantes como ellas.
Actualmente, “Corazones Solidarios”, como se lo conoce hoy, recibe a más de cuarenta chicos todos los días brindándoles una taza de leche.
Sandra Pirani, la artífice de esta tarea iniciada en el año 2007 es quien cada tarde recibe a los chicos, religiosamente, en el merendero de calle Ricardo Rojas y Etchepare.
Sandra tiene 43 años. Está casada con Andrés y es mamá de cuatro niños. Es una mujer de mirada cálida y gesto amable tal cual uno podría imaginarlo por la grandeza de su trabajo que no tiene sueldo y se volvió crucial en la vida de tantos chicos que van desde los tres hasta los 18.
Contar lo que hace todo los días de su vida, para ella es algo normal y lo hace con gran humildad.
“Yo tengo dos casas. El merendero es como mi casa”, asegura.
Esa segunda casa nació como un proyecto para sanar el dolor familiar que atravesaron tanto Sandra como Susana en aquellos años pero que hoy no hace más que acompañar a un montón de chicos, aportando una gran ayuda como lo es una comida del día, en este caso, la merienda, sabiendo que en muchos casos los chicos solo llegan a tener una comida al día y esperan su taza de leche en el merendero con felicidad.
Así comenzó “Corazones Solidarios”, -conocido también como “Los Dragoncitos”-, que hoy recibe la colaboración de muchos particulares, de agrupaciones como Acción Solidaria u organizaciones como el Rotary.
“Es un logro llegar a los ocho años. Me llena el corazón-. Asegura Sandra en este aniversario, sabiendo que los chicos no solo van al merendero por su taza de leche sino por el amor que reciben allí.
De hecho ese amor lo devuelven a medida que pasa el tiempo y van creciendo para devolver a Sandra lo que ella les dio.
Es que muchos tienen ya dieciocho años y continúan acercándose para ayudar.
“Lavan las tazas, sirven, colaboran mucho. Eso te da ganas de seguir”, asegura Sandra, orgullosa. “Me van a buscar a mi casa a eso de las cuatro, cuatro y media para que vayamos a abrir”.
Afortunadamente para los chicos del barrio, Sandra está dejándoles una marca imborrable en sus vidas al sostener el merendero.
Merienda, apoyo escolar y Plan Fines
El merendero funciona de lunes a viernes de 16.30 a 18horas.
Los días lunes y miércoles, de 13 a 16 horas se brindan las clases que corresponden al Plan Fines de secundario para adultos.
Además, los días sábado se dictan clases de apoyo escolar para los chicos.

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