Con un doble agónico de Boccia, tras una gran presión sobre Safar y la contra manejada a la perfección por Campazzo, Peñarol se quedó con un sufrido triunfo por 81 a 79 sobre Boca Juniors y se adelantó 1-0 en la serie semifinal de la Liga Nacional de Básquet.
El comienzo mostró a Peñarol apostando a la pintura con Leiva que le ganó el primer duelo a Battle pero enseguida chocó con dos tapas del norteamericano. Del otro lado, Boca salió decidido a apostar al tiro externo, con el inicial que entró de Flowers y tres seguidos que falló. Una “avivada” de Leo Gutiérrez le hizo sacar la segunda falta personal al pivote visitante y se comprometía demasiado rápido. El partido no era bien jugado, con muy bajos porcentajes de ambos lados y muchas pérdidas, en un juego que no se terminaba de armar, con bajo goleo (9-9, a falta de 2’25”). Parecía que se acomodaba un poco Peña en el cierre del chico, pero perdió una pelota innecesaria, Weigand cometió una falta intencional y una gran corrida de Faggiano le permitió al “xeneize” sacar la máxima e irse al descanso arriba por 5: 14-19.
El “milrayitas” no se metía en partido, no tenía intensidad defensiva, estaba errático en el aro rival y parecía todavía estar inmerso en la fiesta que significó eliminar a Quilmes. Y Boca que ganó una serie durísima en cinco partidos ante Gimnasia de Comodoro Rivadavia, no bajó la guardia, se mantuvo concentrado y lastimó de afuera con Safar y Diez para llevar la diferencia a 11 (16-27) y obligar al tiempo muerto del “Tulo” Rivero. Más firme en la defensa de su aro y con Sosa que hizo sonar el despertador con un triple para levantar a la gente y su equipo. Duro no se durmió y paró el partido, y al regreso Safar volvió a romper de afuera para estirar nuevamente la distancia. El boricua era el más agresivo de Peñarol y lo mantuvo cerca en el tanteador. El partido era decididamente malo, a tal punto que Campazzo pudo realizar su primera gran maniobra de la noche pero falló en la volcada y, en la réplica, Prato la clavó de afuera para enmudecer al Poli. El “milrayitas” no pudo responder en el final y Boca se fue al descanso con una nada despreciable ventaja de ocho puntos: 25-33.
Salió distinto Peñarol al complemento, con Sosa de arranque que no tuvo problemas en adueñarse de las ofensivas y con Leiva que antes del minuto le hizo cometer la tercera falta a Battle en ataque. El local era otro, y se notó cuando Leo Gutiérrez se levantó para tres y marcó su primer triple en cinco intentos, para dejarlo abajo por uno (32-33). Pese a que Battle intentó hacer reaccionar a Boca, Campazzo también se reencontró con el gol de afuera e igualó los acciones, por primera vez en la noche. La mitad del trabajo estaba hecha con la defensa del base sobre Safar, pero Flowers le ganaba a Gutiérrez y desnivelaba. La fórmula que no había dado resultado en la primera parte empezó a darlo en el complemento, con un triple de Sosa y otro de Gutiérrez. El escolta marplatense se le escapó dos veces a Campazzo y las dos facturó de afuera, para que el local tenga que seguir remando desde atrás. Era todo diferente a lo que sucedió en los 20’ iniciales, basta decir que Peñarol hizo 30 en el cuarto, contra los 25 que había anotado en toda la etapa inicial. Aunque se fue al descanso abajo por tres (55-58), la cara había cambiado y llegó con otra expectativa al último parcial.
El cuarto final arrancó trabado, con Boca buscando mantener la diferencia y Battle dominando en la pintura, hasta llevar a la cuarta falta de Leiva que se tuvo que sentar. En la primera jugada, Gabriel Fernández le cometió falta al pivote americano, pero en la siguiente igualó el juego en 60 con un triple de más de 8 metros. El problema era que Safar estaba intratable desde afuera, metió dos bombas y no le daba margen a Peñarol que siguió acertando en el aro rival, pero no se podía dar el lujo de errar para que no se le escapen. A la recta final ingresaron con Boca arriba por 3 (65-68) y un partido totalmente abierto. En el peor momento de Peña en la segunda mitad, cuando la visita se había vuelto a escapar por siete, apareció Gutiérrez desde afuera para meterlo de nuevo en juego. Enseguida, el campeón olímpico se mandó, le sacó la cuarta a Battle, la metió y facturó desde la línea para dejarlo a tres (71-74). Una gran defensa colectiva lo puso a tiro de la igualdad, pero Leo se apuró con el triple, en la contra Prato metió el doble y lo sacó del partido a Leiva.
Errático en ataque, Peñarol se apoyó en su defensa y se fue a ganar los puntos desde la línea con suerte dispar. Boca seguía al frente por 77 a 74 y quedaba 1’28” para la chicharra. Una tapa de Campazzo de atrás a Safar alimentó la ilusión y un triple impresionante de Isaac Sosa sobre la chicharra, de atrás de la línea del tablero, hizo explotar el Polideportivo e igualó las acciones con 45” en el reloj. Una falta innecesaria del base le permitió a Safar volver a desnivelar para su equipo con dos libres. Pero el “siete bravo” se redimió a su estilo, con una mandada perfecta, dos amagues para desairar y la bandeja que empató en 79, con 22”8 para el final. Entre Faggiano y Safar trataron de manejar la última pelota, pero Campazzo y Boccia los presionaron, los ahogaron, el alero robó, el base condujo la contra y el exLanús la definió para darle el triunfo agónico a Peñarol por 81 a 79, en la primera vez en la noche que estuvo al frente en el marcador.
Sacado de la galera la victoria de Peñarol que deberá mejorar mucho en lo que resta de la serie porque estuvo muy lejos del nivel que se le conoce y que demostró en varios pasajes de los cuartos de final ante Quilmes. Otra vez la jerarquía, el hambre de gloria y el corazón del equipo le dio un triunfo casi tan festejado como un clásico, por la forma, por la importancia de arrancar arriba en la semi y con el envión anímico que significará para el choque del sábado.
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