Colón mostró el mismo sacrificio que en Primera y le ganó por 1-0 a Lanús, con un golazo de Facundo Callejo -de emboquillada- en el complemento. Así, el Sabalero ya está en los octavos de final de la Copa Argentina.
En el Julio Humberto Grondona, Colón le ganó este domingo 1-0 a Lanús por los 16º de final de la Copa Argentina, gracias a un golazo de Facundo Callejo en el complemento. En un partido chato, los santafesinos se quedaron con una victoria que sirve para arrancar de buen modo un semestre donde buscará un pronto regreso a Primera.
Pese a estar a una semana de su participación oficial de la Primera B Nacional, el Sabalero puso primera en este segundo semestre por la Copa Argentina. Con algunos nombres nuevos tras perder la categoría, pero sin perder la identidad, salió a no sentirse menos que el Granate –de los buenos si los hay–, que venía de caer días atrás por la Recopa Sudamericana y tenía la imperiosa necesidad de levantar cabeza.
A decir verdad, en el desarrollo del primer tiempo no se notó la «diferencia de categoría», ya que el Rojinegro estuvo a la altura, con un planteo ejecutado a raja tabla por Diego Osella, que apostó al 4-1-4-1 que tantas satisfacciones le dio en el certamen anterior, pese al descenso. En tanto el elenco de Guillermo Barros Schelotto intentó ser protagonista mediante la tenencia de la pelota. Igualmente, lejos estuvo de ser el equipo avasallante y temible. Con muy poquito, Colón se fue animando y, pasado los 20’, hilvanó la jugada más clara del partido: la movió de derecha izquierda empezando por Villarruel, después por Poblete, Bíttolo y Férnandez, hasta que deparó en los pies de Callejo, que quebró la cintura para romper líneas, pero la pared que ensayó con Alario no llegó a buen puerto de no ser por la rápida salida de Marchesín.
Cuando parecía que eso podía oficiar de despertador, el trámite terminó cayendo en un pozo pronunciado, con constantes imprecisiones y con el aburrimiento como común denominador. De todas maneras, el Sabalero cumplió con creces y se bancó la parada con autoridad, con una sobresaliente tarea de Yamil Garnier, uno de los tres refuerzos, junto a Lazzaroni y Broun, que estuvieron desde el inicio. Se extinguieron los primeros 45’, donde Colón fue el que contó con las situaciones más claras, aunque prolongó la ineficacia de cierre de temporada en la Primera División.
Lo durmió
Colón mantuvo la tónica en el complemento, con un esquema que tiene estudiado de principio a fin, pero con la solidaridad y sacrificio de siempre. Con esas nobles armas, guapeó en cancha de Arsenal golpeando duro a Lanús en cada ataque. Es verdad que el Grana salió de entrada a plasmar la jerarquía individual poniendo a la mayoría de sus jugadores en campo contrario, pero sin darse cuenta, terminó favoreciendo el juego Rojinegro: el de esperar y salir de contra. Y a los 13’ amagó con abrir el marcador a través de Callejo, que le pegó mordido cuando quedó mano a mano con Marchesín tras un formidable pase de Alario. La cosa no quedó ahí, ya que 2’ después, otra vez lo tuvo Callejo, pero volvió a nublarse.
El equipo del Mellizo siguió buscando a los ponchazos y de atropellada, sin ideas claras para vulnerar a Fatura Broun, que hasta ese momento no había tocado el balón. Justo cuando las acciones ganaban en intensidad, Diego González, con un puntazo, estrelló su disparo en el palo cuando iban 24’. Pero los de Osella, ni lerdos ni perezosos, rápidamente salieron de contra con la verticalización de Alario, que se la dejó al ingresado Curuchet que, de primera, la cambió toda para que Callejo defina con categoría por encima del arquero y así poner el 1-0 parcial y más que justificado.
Indefectiblemente, Lanús fue con todo en busca del empate ante un Colón se que se abroqueló atrás y, sin fisuras, controló todas y cada una de las acciones. En esa función fueron fundamentales Lazzaroni, Landa y sobre todo Poblete, que jugó en la misma posición que también lo hizo antes Ezequiel Videla.
Sobre el final Lanús tuvo el empate en la cabeza de Martínez, pero Bítollo estaba justo en la línea para abortarle el festejo. Así llegó el pitazo final de Juan Pablo Pompei para que Colón se meta en los octavos de final de la Copa Argentina y arranque de la mejor manera su ilusión de volver a la elite del balompié nacional.

Comentá la nota