El gobernador recorrió ayer toda la zona ribereña de la ciudad de Concordia y cercana a Salto Grande.
El Uruguay comenzó a incrementar su caudal a partir de las constantes lluvias en la alta cuenca, disparando las primeras medidas de coordinación ante la probable emergencia. En ese sentido, Urribarri junto al intendente de Concordia, Gustavo Bordet, evaluaron todas las medidas preventivas para evitar los efectos de la creciente del río Uruguay y llevaron tranquilidad a la comunidad de Concordia al revelar que Nación, provincia y municipio están trabajando en forma conjunta con defensa civil, gendarmería y el ejército. “Estamos preparados para enfrentar esta situación y atenuar los efectos negativos al mínimo”, aseguró. El gobernador resaltó que “ante una eventual creciente, los afectados serían muchos menos que en la anterior inundación gracias a la inversión en infraestructura que pudimos hacer con la ayuda del gobierno nacional. Hoy casi 400 familias, que durante la crecida de 2009 debieron ser evacuadas, habitan en lugares seguros”. “Como lo hemos hecho siempre, nos quedaremos aquí presentes desde el primer minuto para que ante cualquier circunstancia que requiera la presencia del gobernador y sus funcionarios estemos acá”, añadió Urribarri, destacando la “existencia en stock de todos los elementos necesarios para atender cualquier contingencia”. Como una medida central para disminuir al máximo los efectos de la creciente, las autoridades de la represa binacional de Salto Grande comenzaron a bajar al mínimo el nivel del embalse, lo que posibilitará amortiguar el pico de la creciente del Uruguay. Luego de la creciente del año 2009, que afectó de forma notable a la región, el gobierno provincial junto al municipio concordiense - y con el apoyo del gobierno nacional- implementó un programa que permitió la erradicación de casi 400 familias que vivían en zonas ribereñas y que con cada creciente del Uruguay tenían que ser evacuados. Además de la construcción de viviendas sociales para cada una de las familias, los asentamientos que siempre padecían por las inundaciones fueron transformados en espacios verdes recreativos.

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