Bajo el nombre de Eco-Vida asesora a los recolectores de residuos informales.
Se trata de una propuesta altruista que piensa en los que menos tienen, en los llamados “cirujas” para dar con ellos los primeros pasos de lo que se conoce como las “3R”, reducir, reutilizar y reciclar.
“Lo que pretendemos es que esos residuos ya no vayan a parar al vertedero municipal en donde se los entierra; queremos recuperarlos porque son recursos”, argumentaba Carlos Pérez, impulsor de la entidad.
Por más de una década, este ecologista, junto con un grupo de personas, capacitaron a todas aquellas personas que recopilan residuos de manera informal en la calle, para que pudieran obtener un rédito económico por su trabajo.
Hoy, unos 500 recolectores, se concentran en el centro de la ciudad, para recorrer unas 20 manzanas “comerciales” para llevarse los desechos que pueden ser reutilizados por empresas.
Al llegar a su hogar, ellos destinan su tiempo a separar plásticos de cartones y vidrios que luego podrán comercializar con otros organismos.
“Cada fardo de los que compactamos, contiene aproximadamente cinco mil botellas y un camión que enviamos a Córdoba se lleva más o menos 36 fardos”, comenta acerca del trabajo, el ecologista.
La importancia de este emprendimiento, puede visualizarse mejor con ejemplos. Pérez explica que, con la gran cantidad de botellas que recolectan mes a mes se podría sobrellenar un espacio como el de la cancha de Quimsa.
Si trasladamos eso a las calles y veredas de nuestra ciudad, habría grandes problemas para la comunidad: “Al taponarse los desagües con residuos, los barrios de la periferia han sufrido los derrumbes de las viviendas, la pérdida de muebles y hace algunos años dos jóvenes se han electrocutado a causa de que no se escurría el agua rápidamente”.
“A los fenómenos naturales no hay con qué predecirlos, pero sí podemos hacer algo nosotros prevenirlos, ayudando al estado y al Municipio; porque los organismos solos no pueden”, aseguró Pérez.
Viendolo de este modo, el trabajo es arduo y las recompensas son bajas para Eco-Vida, sin embargo sus integrantes pujan por salir adelante y mantener el desarrollo sostenible de nuestra ciudad.
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