La Cooperativa Eléctrica admitió el desfalco perpetrado por un empleado

El presidente de la entidad cooperativa confirmó la noticia publicada el pasado miércoles. Anticipó que aún no está definida la cifra total de la estafa, pero admitió que la misma es importante.
El presidente de la entidad cooperativa confirmó la noticia publicada el pasado miércoles. Anticipó que aún no está definida la cifra total de la estafa, pero admitió que la misma es importante.

Nicolás Roth

El miércoles por la mañana se hizo presente en nuestra redacción el presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa Eléctrica San José, Nicolás Roth, quien luego de solicitar disculpas por no haber podido hacerlo el día anterior, accedió a contar lo sucedido en la entidad cooperativa con un faltante de dinero, producto del accionar delictivo de uno de sus empleados.

El dirigente cooperativo admitió que a lo largo de 2010 y 2011 se perpetró un robo hormiga dentro de la Cooperativa y admitió que por su modalidad se tardó un tiempo en descubrirlo.

“Uno de los empleados, que se encargaba de la recaudación, nos fue sacando una pequeña cifra todos los días mediante dobles planillas, ya que una le presentaba al contador y otra muy distinta al gerente y a la comisión, por lo cual no fue posible detectar el robo sino después de bastante tiempo”, señaló Roth, preocupado por el daño económico que este empleado le produjo a la empresa cooperativa, que cuantificó como “muy importante”.

Al ser consultado sobre los motivos por los cuales no había sido radicada la denuncia en las dependencias policiales, Roth dijo que no era así, que la denuncia se había efectuado, pero que para dejarla firme les habían solicitado copia de todos los resúmenes diarios de los ingresos de la cooperativa. “Imaginate, tenemos que fotocopiar todos los resúmenes duplicados de cada día en los que hubo adulteración y es un trabajo manual porque ya no podemos creer lo que hay en la computadora porque sabemos que los números están adulterados, así que hay que cotejar cientos de papeles, fotocopiar los que están mal y después llevarlos a la policía”, señaló el dirigente cooperativo.

Se le preguntó si la operatoria era tal como la había publicado Nuevo Día, lo que confirmó. “Es increíble, pero lo hacía así, entregaba un resumen correcto y dos incorrectos a la comisión y al gerente, pero lo insólito es que los firmaba, con lo cual su responsabilidad es manifiesta e imposible de negar”, apuntó Roth.

También señaló que “no sabemos que va a hacer este muchacho, ni siquiera ha contestado la carta documento que le enviamos despidiéndolo, creemos que es por el accidente que tuvo, del que se debe estar recuperando” y agregó que “la estafa es tan clara que será difícil que pueda defenderse, pero bueno, habrá que esperar que conteste para saber que actitudes vamos a tomar”.

Nicolás Roth lamentó lo sucedido por el perjuicio moral y económico que sufre una entidad que forma parte de la historia y la vida cotidiana de los pueblos alemanes y se esperanzó en que el perjuicio no sea mayor al ya medianamente establecido. A medida que se vaya avanzando en la investigación se podrá saber si el empleado sólo se limitó a esta modalidad delictiva o también ha realizado otras operatorias ilícitas.

“Yo no digo que ganaba un sueldazo, pero hoy en día es una plata bastante buena que seguramente le permitía vivir sin sobresaltos y además, lo que más nos entristece es que le teníamos mucha confianza”, finalizó expresando Nicolás Roth.

Los hechos

Según publicó Nuevo Día en su edición del miércoles, la metodología empleada para realizar el desfalco se podría inscribir dentro de lo que se conoce como ‘robo hormiga’, es decir pequeñas sustracciones diarias que sumadas llegan a una cifra considerable y que por su ínfima cantidad diaria no son fácilmente detectables.

Según confirmó Nicolás Roth un empleado administrativo, encargado de la recaudación de la empresa, y con varios años trabajando en la misma, planificó una manera de incrementar su sueldo produciendo una estafa a la Cooperativa difícil de advertir debido a la confianza que los directivos habían depositado en este empleado.

El modus operandi habría consistido en dar información diferente a los distintos estratos de la entidad. Al ser el encargado de la recaudación el empleado daba diferentes cifras y se apropiaba de la diferencia. O sea, al contador le informaba lo realmente recaudado, ya que este directivo tenía acceso a los formularios que consignaban la entrada real de fondos, pero a su superior y a la comisión directiva les pasaba una cifra inferior. De ese modo, al administrativo le entregaba una suma de dinero menor a la real, pero igual a la que le informaba, por lo cual no despertaba sospechas en ninguno de los dos estratos a los que debía rendir cuentas cotidianamente.

Pero un día, coincidente con un accidente automovilístico que sufrió este empleado a la salida de un lugar nocturno, se descubrió su accionar y se produjo su despido.

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