La empresa Terminal Puerto Rosario pidió la apertura del concurso preventivo para "transparentar" su compleja situación financiera. Para el ente administrador aún no hay razones para cambiar de concesionaria.
La llegada a Tribunales es el nuevo capítulo de una crisis que la firma dejó de disimular a finales del año pasado, ayudada por la desaceleración global de la economía. Hasta entonces, la operadora había logrado incrementar el volumen de cargas (generales, no de granos) y conseguido que importantes marítimas como MSC y Maersk incluyeran el muelle rosarino en sus periplos.
Pero puertas adentro, hubo desmanejos y problemas societarios que precipitaron el descenso hasta que el 1º de junio Salazar Boero resignó su cuota mayoritaria a manos de Shanahan, quien ahora posee el 70% de las acciones, junto a un grupo español encabezado por el catalán Jordi Pujol, que detenta el 30% restante. El pico más visible de esos problemas fue el tendal de cheques sin fondo que una socia de TPR –Raiser SA– emitió desde mediados de 2008, y que dejó un clavo superior a los 20 millones de pesos.
Necesitado de fuerza operativa, y de liquidez sobre todo, Shanahan acordó el mes pasado el ingreso de una firma subsidiaria del grupo Vicentín para mover las cargas en los muelles. El segundo paso –reveló el empresario– fue pagar el viernes un millón de dólares al Enapro, en concepto de canon atrasado por la explotación de las terminales. Este lunes, TPR solicitó en Tribunales la apertura de su concurso de acreedores. A pesar de los paños fríos que quiere poner Elías desde el Enapro, en el gobierno provincial la situación preocupa.
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