Alrededor de diez mil personas se congregaron anoche alrededor de la plaza Independencia para manifestarse en contra de la unión matrimonial de personas del mismo sexo
La interminable columna, que incluyó a familias enteras, jóvenes y adultos, tanto católicos como de otras religiones y no creyentes, ingresó por 25 de Mayo, bajo una inmensa bandera argentina, vivando a cada instante a la familia.
Alrededor de diez mil personas, según el cálculo de la policía que acompañó con su presencia a los manifestantes, dieron un abrazo al principal paseo de la ciudad, para concentrarse frente al palco ubicado sobre calle San Martín.
El sacerdote Marcelo Barrionuevo, uno de los referentes del encuentro, resaltó la importancia de la gran concentración que se materializó, advirtiendo que la misma fue impulsada por la enorme preocupación que existe en la sociedad por el deterioro que sufre la familia. Tildó como muy grave la posibilidad de que la ley que modifica el Código Civil en torno a la unión de dos personas de distinto sexo sea aprobado.
También rescató la enorme reacción social por la congregación de fieles de distintos credos y hasta no creyentes, a pesar de las condiciones adversas del tiempo. “Vino gente de distintas parroquias, de entidades civiles y sociales, quienes de manera espontánea se sumaron a esta manifestación”, aclaró. La defensa de la familia fue el concepto sobre el que se basó la expresión popular congregada en torno a la plaza, con repetidos vítores para la célula madre de toda sociedad.
"Ole, ole, ole, ola, queremos una familia con papá y mamá" fue el cántico que se escuchó repetidamente, en el cual la multitud sintetizó su rechazo al matrimonio gay.
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