Sin controles de alcoholemia por falta de lugar en corralón

Sin controles de alcoholemia por falta de lugar en corralón

El espacio que depende de la Secretaría de Seguridad fue cerrado bajo el argumento de que ya no queda espacio para retener allí vehículos secuestrados. La decisión obligó a suspender el acarreo que se efectúa durante los controles municipales de Tránsito, donde cada fin de semana se detecta a varios conductores conduciendo bajo los efectos del alcohol.

 

A principios de año, Diario Patagónico publicó un informe sobre el estado del corralón municipal de Kilómetro 4. Graficaba que un total de 10.000 vehículos estaban depositados en ese espacio, algunos de mucha antigüedad, y describía también la dificultad que había para convertirlos en chatarra y compactarla por impericias de la burocracia.

Finalmente ayer se confirmó el cierre del corralón ante la falta de espacio. Fue el propio subsecretario municipal de Control Operativo, Ricardo Murcia, quien dio a conocer esta novedad. Confirmó también que esto obligó a suspender todos los controles vehiculares de alcoholemia ya que ante el secuestro de algún automotor no hay dónde depositarlo tras su acarreo por parte de la grúa.

“Me llegó una notificación del corralón; me informaron que no habría lugar. Tuvimos un caso en donde detectamos un auto sin seguro ayer y nos quedamos ahí porque no podemos secuestrarlo”, explicó.

“Esto es algo complicado porque mañana viene alguien sin seguro, lo paro, y si te dejo seguir conduciendo… ¿quién es responsable? ¿O que pasa si una persona alcoholizada protagoniza un accidente? Acá hay una implicancia legal grave”, agregó ejemplificando la situación.

 

UN PROBLEMA DE LARGA DATA

El cierre del espacio dependiente de la Secretaria de Seguridad se produjo en la noche del sábado, pero lo cierto es que la saturación del corralón no es algo que pudiera haber tomado por sorpresa a los funcionarios.

Ya en 2013 se había anunciado la reubicación de este espacio. En ese momento, el entonces secretario de Gobierno por el Frente para la Victoria y actual concejal por Chubut Somos Todos, Ricardo Gaitán, había anunciado que junto al área de Tierras se había elegido un nuevo lugar para su instalación.

Se proyectaba reubicarlo fuera del ejido urbano, pasando el barrio de Astra y camino al cámping San Carlos, en un predio que pertenece a la Municipalidad. Sin embargo, esta iniciativa quedó en la nada y luego de dos años se tiene que lamentar el cierre del lugar, lo que impactará sobre los controles vehiculares.

Más allá de las promesas sin cumplir, el principal problema que tiene el corralón para generar nuevos espacios es la burocracia, ya que muchos conductores que en algún momento cometieron una infracción no pueden retirar las unidades porque no logran reunir la documentación correspondiente o la multa acumulada a abonar asciende a precios exorbitantes, ante el valor del acta y el costo de alojamiento que asciende a 100 pesos por día.

A esto se suman las dificultades con las viejas unidades, que pese a su importante grado de deterioro, no pueden ser convertidas en chatarra ya que deben cumplir distintos pasos antes de ser procesada, e incluso el municipio no tiene autorización alguna para disponer de ellos porque tienen propietario, salvo expresa autorización judicial.

Por lo pronto habrá que esperar qué resolución toman desde el municipio, sabiendo todo lo que implica el cierre del espacio y la suspensión de los controles, en una ciudad donde todos los fines de semana se detectan numerosos casos de alcoholemias positivas. 

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