Para Murúa, las escuelas sólo necesitan adecuaciones en los accesos; para Molas, los requerimientos son más profundos.
Mientras que el funcionario comunal asegura que son escasas las escuelas que estarían en condiciones de habilitarse para el inicio del ciclo lectivo 2014, el funcionario de la cartera educativa asegura que los trabajos que se deben desarrollar en los colegios corresponden a adecuaciones a la normativa vigente. Las expresiones de ambos funcionarios muestran un contrapunto desigual ante una situación que, desde hace un tiempo, desató un sinfín de opiniones desde distintos sectores.
Ayer, y luego de que se dejara en duda la habilitación de los establecimientos de la ciudad Capital para el inicio del ciclo lectivo del año entrante, el subsecretario de la Unidad Ejecutora de Proyectos Educativos e Infraestructura Escolar manifestó que “es como si las escuelas no estuvieran en condiciones de funcionar, cuando lo que hay que hacer son adecuaciones a la normativa, que es nueva. Son edificios que han sido creados con normativa anterior. Para nada es verdad que los edificios no estén aptos para que los chicos concurran a clases, en lo que respecta a edificios de escuelas públicas”.
Relevamientos decisivos
La intervención y las reales condiciones de los establecimientos educativos estarán sujetas a los informes que el próximo 5 de diciembre resulten de los relevamientos que se realizan por estos días. Una vez que los profesionales de las áreas intervinientes conozcan el estado de los edificios, se planificará un cronograma de las obras que cada escuela requerirá para encarar el próximo año.
Al respecto, Murúa explicó: “Nosotros, durante todo el año, en la Capital, más que nada por cuestiones de mantenimiento o vandalismo, estamos realizando intervenciones permanentes: los baños y conexiones eléctricas y sanitarias están en condiciones. Por eso es que debemos atender, de ahora en más, solamente cuestiones de adaptación en la mayoría de los casos.
Adecuación de accesos
De esta manera, se deja entrever que los trabajos que se deben realizar corresponden a “adecuaciones” en materia de seguridad. Al respecto, Murúa explicó: “Deberíamos intervenir en diferentes medidas. Hay edificios que tienen más inconvenientes que otros, pero, en casi todos, el tema responde a normas de seguridad, rampas de acceso, escaleras y puertas, a pesar de que en la institución no haya alumnos con discapacidades, por el momento, y no tenemos problemas. Ahora, debemos estar previstos para cuando esa situación suceda o se presente un alumno que tenga una lesión y requiera tener mejor accesibilidad los edificios. Para entonces deberán estar adecuados”.
Las falencias comunes
La caída de un ventilador sobre una alumna en un aula del Colegio Pía Didoménico desató especial atención hacia las condiciones edilicias de los colegios. A partir de allí, los padres de alumnos de diferentes establecimientos exigieron a los directivos y funcionarios de gobierno la reparación y adecuación de las escuelas.
De las inspecciones realizadas, resultó que las rampas de acceso, escaleras y el sentido de apertura de las puertas, más los ventiladores y techos, son los factores comunes en los que las instituciones incurren, incumpliendo así la normativa vigente que regula condiciones de los establecimientos donde concurren cientos de niños diariamente.
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