Unas cuarenta personas realizaron un cacerolazo en la Plaza San Martín, convocada por el Partido Obrero y con participación de militantes de izquierda y del FpV.
Con el rechazo a los tarifazos como estandarte, los manifestantes incluyeron en la protesta el rechazo al pedido de detención de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, en torno a la causa Sueños Compartidos.
En tanto, se leyeron pancartas y carteles exhortando al presidente Mauricio Macri a que "pare la mano" mientras que automovilistas acompañaron con bocinazos.
La protesta se enmarcó en el segundo "ruidazo" desarrollado a nivel nacional para protestar contra las políticas económicas del Gobierno nacional.
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