Con mucha emoción familias que vivían en precarias condiciones en el barrio Sagrado Corazón se trasladaron al barrio La Nueva Formosa, tras ser beneficiados con la entrega de una vivienda, de la misma manera que se hizo con vecinos del barrio Obrero y se continúa con Las Delicias.
Este trabajo se suma a una extensa tarea que viene desarrollándose desde la política habitacional que implementa el Estado, removiendo asentamientos irregulares apostados desde hace años en determinados sectores de la ciudad. Así fue como más de 3.500 familias fueron trasladadas a nuevas urbanizaciones creadas para dar una solución habitacional definitiva, como el Lisbel Rivira, San Antonio, la Maroma, Urbanización Maradona y en El Porvenir en módulos habitacionales, como también en un trabajo conjunto entre la Comuna y el PROMEBA las primeras familias del barrio Obrero fueron reubicadas dentro del mismo barrio en las viviendas que se construyeron desde ese programa.
Pero esto no hubiese sido posible sin una mejora sustancial de los servicios esenciales, como la extensión de la red de agua potable y de la red cloacal, sin el tendido de energía eléctrica gracias a la línea de 500 kv, y toda la infraestructura necesaria de la que debe gozar un barrio para alcanzar un nivel de vida en igualdad de condiciones para la familia formoseña, que es el objetivo principal de este gobierno.
Karen Orué es una joven mujer, madre de una niña de 5 años, a quien le fuera entregada la llave de su vivienda en el barrio La Nueva Formosa, tras vivir en condiciones irregulares en el barrio Sagrado Corazón por más de 15 años. “Este es uno de los días más felices de mi vida, no puedo creer poder tener en mis manos las llaves de mi casa, después de esperar hoy mi sueño se hace realidad, tenemos muchos proyectos con mi hija y mis padres que seguramente nos ayudarán a comenzar esta nueva vida”, manifestó entre lágrimas.
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