El Concejo Deliberante se declaró en estado de sesión permanente hasta el martes, a partir de un conflicto con la intendenta Marisa Herrera.
El quiebre de relaciones entre los poderes se produjo -según Agüero- a partir de la decisión de ‘la totalidad de los concejales de aprobar un aumento del 20% del salario de los trabajadores y que este porcentaje sea retroactivo desde enero, como una forma de compensar los bajos sueldos de los municipales’.
Sin embargo, en la sesión de anoche se hizo una resolución que modifica la ordenaza sobre el aumento, que establece una suba del 19,7% sin pagos retroactivos.
También los concejales oficialistas informaron de una denuncia policial en contra de Herrera por supuesto abuso de autoridad al retirar documentación del Concejo sin permiso de las autoridades legislativas.
Por su parte, allegados a la jefa comunal sostienen que algunos ediles apelan a este tipo de maniobras para intentar desplazarla de su cargo.
No obstante, Herrera no quiso hacer declaraciones, pese a la insistencia de este medio. ‘No me interesa hablar del tema’, mandó a decir a través de uno de sus voceros.
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