Hasta el momento la policía confirmó la muerte de 2.414 personas. Sin embargo, todavía no se ha localizado a unas 20 mil personas, que podrían haber huido de las zonas más afectadas, o estar bajo los escombros o mar adentro
Desde el sismo y posterior tsunami del viernes, los rescatistas buscan a 9.500 habitantes residentes de Minamisanriku, la mitad de la población del pueblo de la provincia de Miyagi -la más afectada por el tsunami-, aunque tampoco se descarta que se hayan refugiado en localidades cercanas.
En la costa de esa misma provincia se han hallado unos 2.000 cadáveres, y otros 200 ó 300 cuerpos fueron localizados en su capital, Sendai, según la agencia Kyodo. Tampoco se conoce el paradero de 8.000 residentes del pueblo costero de Otsuchi, en la provincia de Iwate.
No obstante, la policía confirmó que sólo 3.118 están desaparecidas, mientras que se registraron 1.885 heridos.
Unos 100 mil militares japoneses, ayudados por voluntarios extranjeros especialistas en salvamento, continúan peinando la zona devastada en busca de supervivientes atrapados bajo los escombros o arrastrados mar adentro por una ola gigante que alcanzó los diez metros de altura.
El domingo, el jefe de la policía de Miyagi, una de las prefecturas más afectadas, dijo que la cantidad de muertos podría ser superior a los 10.000 únicamente en esta región.
Ciudades arrasadas
Casi 850 mil hogares estaban sin energía en el norte del país, según la compañía Tohuku Electric Power co, y el gobierno dijo que al menos 1,5 millones no tenían agua potable. Además, unas 500 mil personas fueron evacuadas y muchas tuvieron que ser alojadas en centros de emergencia tras haberlo perdido todo con el paso del tsunami, lo que desencadenó un esfuerzo internacional de ayuda humanitaria de proporciones épicas.
En Tokio, los trenes de pasajeros estaban interrumpidos y los camiones no podían hacer entregas de suministros, mientras los supermercados tenían las góndolas vacías.
Las estimaciones del impacto económico están recién comenzando a emerger. Hiromichi Shirakawa, economista jefe de Japón en el Credit Suisse, dijo en una nota a clientes que las pérdidas oscilarían entre 171 mil y 183 mil millones de dólares sólo en la región afectada por el sismo y el tsunami.
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