Contaminación del río Negro no disuade a veraneantes

Reiteran que el curso fluvial presenta niveles peligrosos de la bacteria fecal Escherichia Coli.

Los calores estivales llevan a muchas personas a lanzarse al curso fluvial, en la Isla Jordán, sin temer por las consecuencias.

Las aguas del río Negro, a la altura de la Isla Jordán, están “muy contaminadas” con bacterias cloacales y, pese a ello, son muy utilizadas por niños y adultos que se acercan a aquel sector costero de Cipolletti en busca de huir de las tenazas del calor veraniego.

Las descargas de aguas servidas mal tratadas o sin tratar que vienen de Neuquén unidas a las que se hacen en Cipolletti, donde la mitad de sus aguas negras siguen sin depurarse, contribuyen a armar un panorama desolador para quienes no tienen otra oportunidad que acudir a los espacios públicos para refrescarse en la temporada.

El legislador Luis Bardeggia indicó ayer que los estudios efectuados en 2010 por la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas y el Departamento Provincial de Aguas revelan una “situación crítica” en las zonas balnearias ubicadas a partir de la confluencia de los ríos Limay y Neuquén hasta Allen, aunque el problema se extiende aun más allá, por la presencia en niveles preocupantes para la salud de la bacteria Escherchia Coli.

El microorganismo mencionado es tomado como indicador de descargas fecales en los cursos de agua y las infecciones que ocasionan pueden ser muy peligrosas, en particular, para los niños y personas debilitadas.

En Cipolletti, el municipio tiene prohibido el uso con fines de baño del río Negro en la Isla Jordán, pero, según Bardeggia, en ese espacio verde hay un único cartel que alerta sobre la disposición. A su juicio, la comuna tendría que instalar mucha más cartelería y difundir más sobre los riesgos que existen de usarse las aguas del sector.

Y es así. Son muchos los cipoleños que acuden, sobre todo, los fines de semana, a la Isla Jordán para bañarse en el río, desconociendo o desafiando las graves consecuencias que el hecho puede acarrear. Además, como en el lugar el municipio no tiene apostado ningún bañero ni otro sistema de vigilancia para seguridad de los veraneantes, los riesgos para quienes se meten al curso fluvial se multiplican.

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