Un particular desobedeció la orden de demolición dictada por el municipio y realizó nuevas obras sobre la playa a la altura del km 2.400 de Bustillo.
Junto con la orden de demolición, el falló fijo una multa de 10.000 módulos fiscales (20.000 pesos) a la propietaria, Gabriela Monasterio, que solo cumplió parcialmente la imposición del municipio de Bariloche y mantuvo la ocupación sobre el lote lindero, perteneciente al hotel Desings Suite.
El arquitecto del establecimiento, José Orol, confirmó que no completaron la demolición. "Hicieron un gesto, el de menor costo" explicó el profesional, quien confió que "estamos esperando que los organismo oficiales cumplan con su labor".
Orol advirtió que la situación no se resume a un conflicto entre privados porque las obras irregulares construidas a solo dos kilómetros del centro obstruyen el acceso al lago a toda la comunidad "Esa casa está ahi por la desidia de todos nosotros" resumió.
Construcción sobre la playa pública
Tras la sentencia, el particular aprovechó la falta de controles del municipio y construyó una pileta de natación protegida del viento con mamparas transparentes, cuyos basamentos avanzan sobre la playa pública.
La Dirección de Obras Particulares informó a este portal que la orden de demolición sigue firme y sumó nuevas infracciones por el muro irregular y el guardalanchas contruidos al borde de la playa. La última actuación fue una orden de "re paralización" de obras, también desoida por el particular.
Funcionarios de la repartición reconocieron que este año no se realizaron nuevas inspecciones y que el privado acumula "un montón de obras irregulares".
La sentencia y las posteriores actuaciones del municipio cobran particular relevancia en este caso por la suma de irregularidades que cometieron los propietarios del valioso lote costero afectado por los retiros obligatorios del lago y de la avenida Bustillo.
La lujosa vivienda plantada en el terreno fue construida en forma irregular, a partir de la excepción que el municipio otorgó para un proyecto de uso comercial y público, con condiciones estrictas que nunca se cumplieron.
El proyecto original, que no se concretó, preveía la construcción de una escuela de windsurf y una confitería que favorecía el uso público de ese espacio costero caracterizado por lotes angostos en los que se superponen los retiros del lago y de la ruta. El cambio de uso y destino no fue debidamente corregido ni sancionado por el municipio.
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