Confirmó el delegado de Vialidad Nacional en Salta Elías Cerezo, que hay muchas obras en las rutas que se deben hacer otras que se están haciendo y que los fondos que llegan son menores. La nueva traza de la 51 recién podría comenzar a construirse en alrededor de dos años.
La 51 desde Campo Quijano al límite con Sico, se atiene con una empresa que realiza el mantenimiento, Pigué, que debe encargarse de los trabajos de rutina, bacheo, señalización, enripiado,etc.
La dificultad de la ruta llega hoy hasta el kilómetro 29, por el derrumbe de un cerro, que borro la traza en un par de kilómetros por lo que actualmente se transita por el lecho del río saliendo en el viaducto del kilómetro 30.
La semana que terminó Cerezo recorrió la ruta alternativa con geólogos, personal especializado en explosivos para estudiar la posibilidad de habilitar una traza en el sector de la original de la 51, por el camino y evitar el lecho del río en algunos tramos.
Aseguró que la parte del derrumbe no cambiará en nada ya que es una zona totalmente inestable y afectada por los remezones constantes, "después de un derrumbe lleva un buen tiempo que el terreno se vuelva a estabilizar", dijo.
Actualmente dijo que los topógrafos de la consultora TecGrimau, siguen relevando el lugar hasta la zona de Abra Chorrillos, en la posibilidad de una nueva traza, que tenía un proyecto primario aprobado, por el Banco Interamericano de Desarrollo, donde una de las condiciones, era la consideración en Audiencia Pública de vecinos.
"En algún momento los frentistas de la zona objetaron ese proyecto y se perdió el financiamiento", dijo Cerezo.
Hoy se busco otro financiamiento con un proyecto que se realizará bajo la supervisión de Vialidad de la Nación, los técnicos relevaran algunas modificaciones que se le puede realizar al original.
"Una vez que se definan los primeros cuatro kilómetros y medio, se realizará un terraplén para que los vehículos circulen sea por la parte izquierda o derecha del río", dijo Cerezo
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