"Argentina tiene varios sistemas de partidos, no solo uno. El sistema electoral contribuye a ello, sobre todo si medimos la cantidad de partidos en votos y en bancas", aseveró el director del Observatorio Electoral Latinoamericano, Julio Burdman.
Burdman, además, desconfía de las bondades del bipartidismo. "Se dice que ordena la política en términos programáticos y que contribuye al desarrollo institucional. Probablemente, quienes sostienen eso lo hacen porque suponen que el secreto del éxito estadounidense está en su bipartidismo, pero la deseable estabilidad y consolidación de los partidos no depende necesariamente de su cantidad. Por otra parte, que haya más de dos partidos grandes brinda al votante más opciones, y representa mejor a la sociedad", advirtió.
Según Burdman, lo fundamental es que cada ciudadano se sienta representado. "En la Argentina de hoy existen diversas corrientes e identidades políticas. Hay tradiciones peronistas y radicales que subsisten, y un eje izquierda-derecha que no quiere pertenecer a los partidos históricos. También, una mayoría de votantes con bajo nivel de identificación partidaria. El resultado de todo ello no puede ser un modelo bipartidista, que dejaría afuera a la mayoría del electorado", insistió. Finalmente, Burdman dejó sentada una advertencia.
"Lo que sí es importante es que las instituciones políticas y electorales no sean inconsistentes con el sistema partidario. Nuestro multipartidismo inevitable es una de las razones -no la única- para repensar el presidencialismo vigente", sentenció.
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