La institución, que está ubicada en Alem 311, está transitando por un problema edilicio sumamente grave. Annele y Guillermina Moroder, directora y jefa de área respectivamente, aseguraron que las filtraciones de agua llevaron a suspender muchos días de clase el año pasado. Aseguran que el mantenimiento es una “curita” en una casa que demanda reformas estructurales.
Annele Moroder, la directora del Conservatorio de Música Isaías Orbe, expresó que “nosotros amamos esa casa porque es enorme, pero hace años que estamos buscando una alternativa. No hay nada listo como para mudarse y hay que ver si el dinero está disponible, creo que lo mejor sería poder arreglar el lugar donde estamos”.
El Conservatorio funciona allí desde los ’90, pero como es una casa alquilada y no un edificio propio, la Provincia no se encarga del mantenimiento “grueso”, pero tampoco lo hace el dueño, y frente a esta situación, el inmueble se ha ido deteriorando.
Guillermina Moroder describió que “nuestra gran falla en este momento es edilicia, porque cuando llueve fuerte, tenemos que cerrar. Es una casona antigua, con todas las limitaciones de ser un inmueble alquilado”.
Desde hace dos años, “cuando llueve tenemos que cerrar porque se inundan los pisos, se inundan las aulas. La destrucción de un instrumento no la paga nadie”, agregó.
Al mismo tiempo, la directora dijo que “el problema mayor lo tenemos con el agua, en la mitad de los espacios hay goteras, se llueve. En la oficina, los muebles no están puestos como nos sirven, sino para que no se mojen si llueve de noche”.
Debido a ello, durante el año pasado tuvieron que suspender las clases en numerosas oportunidades, ya que el agua se filtraba en los salones. “Nosotros destapamos las canaletas o lo hace el Consejo (Escolar), pero como los desagües que van a la calle están por dentro de las paredes, eso termina en el piso. A veces caminás y ves los agujeros que tapamos como podemos; el piso de madera está todo levantado, los baldes ya quedan fijos. Se dan situaciones como que, en medio de un concierto empieza a llover, y el público tiene que abrirse y reacomodarse. Es una lástima desperdiciar clases o que los alumnos pierdan el entusiasmo por esto”, explicó la directora.
Problemas “menores”
Otro de los problemas a los que se enfrentan es la clausura del sanitario de docentes: “Tenemos tres baños: uno de mujeres, otro de varones y uno para docentes. Hace dos años que está clausurado, porque el desagüe está por debajo de un aula y siempre pierde, a pesar de que lo arreglan. Los 600 estamos concurriendo a dos baños”, dijo la directora.
Frente a ello, aclaró que las porteras siempre han manifestado una buena predisposición por mantener aseadas las instalaciones y que “está todo limpio, todos hacen lo imposible por las instalaciones, el personal el fantástico, pero así no se puede”, aseguró.
Otro problema es la pintura, ya que el edificio “no se pintó nunca”. Annele Moroder aseguró que “una vez pintamos el frente y el hall, pero fue hace más de diez años” y al respecto, se aclaró que la cooperadora no puede colaborar con ello, porque tiene muchos otros gastos fijos, como pagar los pasajes de algunos profesores que viajan desde otras ciudades o la compra y mantenimiento de los instrumentos.
“Hace años que estamos pidiendo diez litros de pintura para arreglar el frente, que está terrible. Lo pintaríamos nosotros, los chicos, nadie tiene problemas, hasta podemos organizar una jornada institucional, pero necesitamos por lo menos que nos den la pintura”, dijo Annele Moroder.
Además, la jefa de área habló del problema de acústica “nos molestamos unos a otros, es un problema importantísimo. Cuando tenés un piano o un saxo practicando y al lado estás hablando, dando una clase, es terrible”.
Las demanda
Los reclamos han tomado curso hace tiempo y se han reiterado, pero “no podemos hacer nada, porque la casa no es nuestra. La inversión es muy grande, nosotros estamos tratando de sobrevivir, viendo otros inmuebles. Pedimos sugerencias porque no podemos irnos a cualquier lugar, necesitamos una casa con unas quince aulas. Tenemos un expediente de compra de edificio, pero no hay novedades. Si nosotros vamos con una propuesta concreta a nuestra inspectora y posteriormente, a la dirección de artística, sabiendo qué nos sirve... quizá haya una posibilidad”, afirmó Guillermina Moroder.
Según la directora “para salir de ahí necesitamos quince aulas y otras cinco dependencias, entre dirección, secretaría, biblioteca y un salón de actos o para audiciones”.
“Pese a todo, rescato la labor de la gente y el equipo de conducción y de docentes que tenemos”, subrayó Guillermina Moroder, aunque “se necesita un respaldo del otro lado”.
Las respuestas
Desde el Conservatorio destacaron la buena voluntad del Consejo Escolar “que siempre que necesitamos, se acerca, vienen los electricistas, los plomeros”. “Nosotros cursamos los reclamos y ellos vienen, no es que no nos prestan atención, al contrario, pero cuando vienen, ponen una ‘curita’. En el tema del agua, ya no hacen nada. Están con los calefactores, la electricidad, los baños, las canillas”.
De todos modos, la directora manifestó que “nada se va a solucionar si no arreglan el techo, porque a raíz de tantos años de agua en las paredes, éstas se están desintegrando, vos las ves que se desgranan, las paredes están todas ‘comidas’”.
También explicó que ya fue cursado el expediente para la compra de un edificio, que está aprobado. “El Conservatorio tiene la autorización para comprar para cuando haya fondos; si compráramos este edificio en el que estamos, habría que arreglarlo, ampliarlo, hacer entrepisos, porque es altísimo”, aseguró Annele Moroder.
Pese a la situación imperante, desde el Conservatorio aseguran que se trata de seguir trabajando sin bajar los brazos, aunque anhelan algún tipo de respuesta concreta que dignifique las condiciones edilicias y les permita hacer realidad la inclusión educativa no sólo desde la formación, sino desde el inmueble
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