El espacio que reúne a distintas cámaras empresarias recobró forma frente a la crisis económica del sector. Sus representantes se reunieron ayer en Mar del Plata. Buscan hacer “viable” la actividad.
Por ese concepto transita el Consenso Pesquero Nacional, una especie de intercámara alumbrada por la crisis, allá por mayo de 2011, que meses después comenzó a mostrar grietas; pero que ahora vuelve a tomar cuerpo.
“Cuando el avión se está cayendo, no podés ponerte a discutir si el vino que sirvieron estaba picado, o no. Todos tenemos que pensar en cómo salir vivos”, reflexionó un integrante de la mesa ante Pescare.com.ar.
Como muestra, los representantes de distintos sectores de la industria se reunieron ayer al mediodía en Mar del Plata; más precisamente en la sede de Caipa/Cepa, en el tercer piso de Olavarría al 2.900. Al encuentro asistieron empresarios y autoridades de esas entidades junto a sus pares de Armadores de Buques Pesqueros de Altura, Cafrexport, la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera, Capeca, Capa y Capip. Entre ellos, estuvieron Antonio Solimeno y José Moscuzza, titulares de los grupos homónimos con fuerte peso en el medio local.
Según coincidieron los participantes, la idea básica fue analizar la coyuntura y proponer acciones que contribuyan a recuperar la rentabilidad de las pesqueras. Alcanzar el objetivo, claro, no será fácil.
El diagnóstico viene siendo repetido ya desde 2008: aumento de costos (combustible, cartón, polietileno, demás insumos y servicios), presión fiscal y baja de precios en los mercados.
Sin embargo, las respuestas por parte del Gobierno nacional para sobrellevar la situación fueron tibias. Por breves períodos redujo los derechos de exportación de algunos productos; no mucho más.
“Más allá de la crisis de Europa, el gran problema lo tenemos fronteras para adentro. Este año vamos a cerrar con una inflación aproximada del 25 por ciento que nos sigue quitando rentabilidad”, definió un operador. A esto se suma, atrasos en la administración para devolver tasas y los mismos recortes en las retenciones que se aplicaron en la primera parte del año sobre elaborados de merluza, calamar y langostino.
En este marco, donde además escasea el crédito y todavía se sienten las consecuencias del paro que retuvo en muelle a la flota fresquera durante cuatro meses, el capital de trabajo de las empresas sufre.
“Necesitamos que los pedidos sean atendidos cuanto antes y de manera conjunta. Tenemos buen diálogo con las autoridades; pero las soluciones no llegan”, alertaron.
Aunque todavía no revelaron detalles, los empresarios piensan en la aplicación de un esquema que reduzca la carga impositiva, abarate el costo del gasoil e inyecte fondos en el circuito como para frenar la caída libre. Entienden que el tiempo se agota.

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