A punto de crearse una comisión especial para controlar a los jueces que investigan delitos de lesa humanidad, quiere una definición contra el camarista federal
En el Consejo pretenden que el juez mendocino defina rápidamente la situación procesal del otro camarista federal involucrado en causas por violación de derechos humanos, Otilio Romano. Bento imputó el año pasado a Romano por ser partícipe secundario en aproximadamente una centena de causas vinculadas con secuestros, detenciones ilegales, torturas y homicidios. A partir de entonces, el expediente sufrió interminables interrupciones por chicanas presentadas por Romano y porque por cada caso se abrió una declaración indagatoria.
La idea del organismo que controla el accionar de los jueces es que Bento deje de lado semejante formalismo y tome una decisión. Entienden que, a esta altura, ya tiene demasiados elementos como para establecer el sobreseimiento de Romano o, como confían en que sucederá, para procesarlo y seguir el camino hacia un juicio oral y público. "Bento no puede seguir estirando los tiempos.
Acá la idea no es que Romano vaya preso. El objetivo es que se someta a un juicio y pueda ser condenado si se lo encuentra culpable. Y debe ser rápido. Romano ya logró frenar su proceso aquí. En la causa penal, depende de Bento", aseguró un consejero unos minutos antes de ingresar a la sala de debates del Jury de Enjuiciamiento, donde, instantes más tarde, se leería la sentencia que destituyó a Miret.
En la misma sintonía, abogados de organismos de derechos humanos presentarán hoy un "pronto despacho" en el juzgado de Bento para que interrumpa la seguidilla de indagatorias y dé un salto en el proceso contra Romano. Un posible procesamiento contra el camarista podría también reactivar y acelerar los plazos en el Consejo de la Magistratura. Romano es, a esta altura, casi una deuda pendiente para el organismo instalado en la calle Libertad de la Ciudad de Buenos Aires.
Luego de que el juez mendocino lograra frenar su denuncia en el Consejo, gracias a un amparo resuelto por un conjuez amigo suyo, tanto los consejeros anteriores como los actuales sienten que han sido burlados y que el magistrado debería haber corrido la misma suerte que su compañero Luis Miret. Además, saben que cuando eso ocurra y pierda los fueros –y si Bento finalmente dicta su procesamiento–, Romano tiene un alto porcentaje de posibilidades de terminar en la cárcel.
Comentá la nota