Consejeros superiores adhirieron al pedido de expulsión de Horacio Raya

Consejeros superiores adhirieron al pedido de expulsión de Horacio Raya
Dos de las comisiones del cuerpo que compone el cogobierno universitario se comprometieron a solicitar al rector “un pronto despacho” sobre el tema. Raya está vinculado al crimen de Silvia Filler producido en 1971
La totalidad de los consejeros superiores de las Comisiones Interpretación y Reglamento y Asuntos Académicos firmaron adhiriendo al pedido de la familia Filler, la comunidad universitaria y sectores sociales y políticos para que Horacio Raya –vinculado al crimen de Silvia Filler producido en 1971- sea expulsado de la Universidad. Además, los integrantes del cogobierno universitario se comprometieron a pedir “un pronto despacho” por parte del Rector en relación al tema.

El plenario del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Mar del Plata previsto para ayer fue suspendido a último momento por el rector, Francisco Morea. Sin embargo los consejeros trabajaron en sus respectivas comisiones. Hasta allí llegaron Lila y Marta Filler –hermanas de Silvia- y un nutrido grupo de manifestantes que acompañan el reclamo.

En primer el pedido se realizó en la Comisión de Interpretación y Reglamento donde los consejeros se mostraron abiertos a escuchar el pedido esgrimido por Lila: “Lo que les pedimos es que nos apoyen en este reclamo”, expresó.

La carta de denuncia circuló mano en mano mientras cada uno de los representantes alumnos, docentes y graduados rubricaban nominalmente el documento.

Luego se hizo lo propio en la Comisión de Asuntos Académicos reunidos en el aula que lleva el nombre de Silvia, escenario del brutal crimen.

EMOTIVO MOMENTO

La placa reza desde la pared del Aula Magna: “Silvia Filler, a 35 años de su asesinato para que su recuerdo no desaparezca de nuestra memoria”.

El lugar estaba colmado. Los consejeros superiores brindaron la palabra a quien quisiera explicar el pedido. Fue Lila la que tomó la posta, seguida unos pasos más atrás por Marta.

El silencio decoraba las palabras precisas de Lila que explicaban paso a paso cómo se dieron los hechos desde hace unos meses atrás. Marta asentía con la mirada fija en el piso.

Es que en ese lugar, en la que hoy lleva el nombre de Silvia Filler, en diciembre de 1971 un grupo armado de la CNU irrumpió a los tiros para romper una asamblea de estudiantes de arquitectura. Uno de esos disparos sesgó la vida de su hermana.

“La muerte de Silvia es el disparo a la inocencia”, decía Lila ante la mirada de medio centenar de personas que acompañaron a las hermanas Filler en el pedido.

El aplauso fue cerrado y de pie. “Silvia Filler presente, hoy y siempre”, gritaron algunas de las gargantas en medio del reconocimiento de todos los presentes a la pelea de una familia que busca poner fin a un “error” que puede terminar en impunidad.

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