Conociendo Nuestra Casa estuvo de visita en la ciudad de las cerezas

Esta Fundación pasó por la localidad para brindar charlas sobre su programa social, educativo-ambiental y deportivo y un curso de introducción al remo en kayak. Por la noche se realizó una caminata por los cerros, juegos y un fogón
Invitada por la Dirección de Turismo de Los Antiguos, la Fundación Conociendo Nuestra Casa viajó a la ciudad de las cerezas a dar una charla sobre su programa social, educativo-ambiental y deportivo y a brindar un curso de introducción al remo en kayak.

Directivos y 16 monitores adolescentes de la institución participaron de la reunión que se llevó a cabo en la Casa de la Cultura, con intervención de docentes y remeros locales muy interesados en replicar el proyecto en Los Antiguos.

Al día siguiente, con sol y viento persistente del oeste, a la mañana y a la tarde se desarrollaron las clases de kayakismo. Las condiciones climáticas no impidieron que niños desde cinco años en adelante, jóvenes y algunos veteranos probaran la posibilidad de encontrarse con la naturaleza de una manera distinta, sumergiendo los remos en las transparentes aguas del magnífico lago Buenos Aires.

Las prácticas se llevaron adelante en una zona boyada y custodiada por Prefectura Naval con una embarcación semirrígida y comenzaron destacando la importancia del cumplimiento de las normas de seguridad. Seguidamente, antes de lanzarse al agua, se mostraba cómo empuñar la pala, se realizaban ensayos de las técnicas de remo en la costa, para luego gobernar el kayak en el lago, siempre acompañados por un instructor.

Azul, con sus cinco años y un osito de peluche en el cuello, fue la más pequeña

Los remeros más avanzados practicaron el eskimoroll con Carlos Miguel Flügel, maniobra de autorescate que, sin abandonar un kayak tumbado, permite volver a adrizarlo, o sea, ponerlo en su posición correcta con un movimiento coordinado de cintura y remo.

Por la noche, el profesor Víctor Leiva, sorprendió gratamente a los visitantes con una caminata por los cerros, juegos y un fogón donde se fortalecieron los lazos de camaradería.

Comentá la nota