Otros internos le hicieron "piecito" y pasó el murallón. Néstor Loreto San Martín tenía bien planeada la huida.
Todo ocurrió ayer, antes de las 10 de la mañana y sin que la fuga fuera advertida por el guardia que debía estar en la garita externa ubicada a unos 15 metros del lugar por donde saltó el recluso.
Hasta el cierre de esta edición San Martín no había sido recapturado. Si bien el rostro del reincidente ladrón es bien conocido por los policías de la zona, ahora los investigadores deberán tener en cuenta que Néstor Loreto se rapó el cabello apenas un día antes de escapar, otra evidencia de que tenía su fuga bien planificada y no pensaba en fallar.
Otro hecho que ahora cobra valor para los investigadores es que apenas cuatro días antes de escapar, San Martín había rogado a las autoridades penitenciarias que lo saquen del Pabellón Nº 9 porque, alegó, allí corría peligro su vida. El argumento resultó creíble, teniendo en cuenta que el mismo detenido, en septiembre del año pasado, había recibido entre 7 y 8 puñaladas por parte de un grupo de internos que resistía su permanencia en el Pabellón 2. Fue a raíz de aquel hecho que San Martín fue trasladado al Penal 1 de Viedma apenas salió del hospital. Pero hace dos meses aproximadamente el Servicio Penitenciario le había concedido un traslado provisorio a Roca por "acercamiento familiar".
Con el argumento de la inseguridad San Martín logró ser alojado en el Pabellón 11 (exárea de mujeres). Es uno de los más próximos a la calle, en la esquina sureste del Penal, y donde se alojan los internos de mejor conducta y los refugiados. Desde allí pudo salir ayer hacia el patio y perderse en el norte roquense.
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