La anfitriona vendimial estudia para ser maestra de la escuela primaria. Confiesa que está de acuerdo con el reclamo salarial, pero considera que el paro sólo perjudica a los niños. Cuenta que trabajará como Reina para fortalecer aspectos de la ciudad que ya se están trabajando.
Se define a sí misma como una persona sincera, alegre, transparente, a la que le gusta decir las cosas de frente. “Además soy humilde, una chica de barrio que tiene como aspiración ser maestra, pero no mediocre”, dice. Aunque asegura que su profesión frustrada es la Psicología, cursará este ciclo lectivo el tercer año del profesorado de EGB 1 y 2, para ser docente de primaria, carrera que lleva muy al día y por la cual se mantiene muy al tanto de la realidad escolar. “Veo un niño y me saca una sonrisa”, destaca mientras afirma sentirse intrigada por cómo se realiza el proceso de aprendizaje.
Desde su punto de vista, “la educación debe ser una prioridad porque es la base de un país. Esto es algo que debe respetarse, pero no se hace”. En cuanto al postergado comienzo de clases por los reclamos salariales, se manifestó en contra, ya que “los únicos perjudicados son los niños. Deberían buscarse alternativas -dice- porque sí estoy de acuerdo con que se reclame un salario digno”.
Además de estudiar, realiza modelaje con Gabriel Canci, va al gimnasio y, entre sus prioridades, están las reuniones con sus amigas.
La joven llevó el cetro al club Independiente Rivadavia, que presentó candidata luego de tres décadas y del cual es hincha desde pequeña. Para elegir a su soberana, la institución consultó a la agencia de Canci y así fue proclamada, “sin pasar por los nervios de una elección”, explica.
Una cosa llevó a otra y casi sin darse cuenta se transformó en una de las candidatas a la corona capitalina. Aunque la idea de participar de la Vendimia había surgido el año anterior, había tomado la decisión de hacerlo este año.
Así, fue coronada en la fiesta “Ciudad, Mujer Maravillosa” que se realizó en la plaza Independencia el 22 de febrero. “Tuvo un escenario magnífico y lo más importante fue que tuvo como protagonista a la mujer”. Aseguró haber disfrutado mucho de la previa ya que le tocó compartirla con 11 buenas compañeras entre las cuales no hubo espíritu competitivo.
Orientará su reinado con dos objetivos claros: “Pienso fortalecer aspectos que ya se están trabajando: la Ciudad como capital internacional del vino y la postulación de Mendoza como Ciudad Maravillosa”.
Su familia está formada por su papá Jorge (60), su mamá Silvia (59), y sus hermanos María Laura (33) y Matías (37). Para ellos, la comunicación es importante para mantener el vínculo y las actividades diarias muchas veces lo impiden. Por ello, por la noche se reúnen e intercambian experiencias del día como por ejemplo, contar algo gracioso que les haya ocurrido. “Están muy emocionados. Les gusta la idea de que sea Reina y me están acompañando en todo momento”, destaca. Explicó que han hecho hincapié en que la corona no es el fin sino que lo importante es disfrutar de esta experiencia irrepetible que implica un aprendizaje, “algo que sirve para la vida”.
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