Gabriel tiene Síndrome de Down y concurre al Centro Social San Agustín. Ramón, no sabía leer ni escribir. “Gabi” decidió enseñarle, y ahora, el hombre ya delinea su nombre, supo Elonce TV. Una historia que conmueve
Gabriel: - Diez.., la d de dedo, con la i, va junto…Vamos a borrar y lo vamos a hacer bien…
Ramón: - ¿Lo hicimos mal?
Gabriel: - No importa, borramos y listo. Es para que vos aprendas.
Ramón: - Me pongo nervioso, no lo puedo hacer…
Gabriel: - ¡No digas que no podés, sí podés! Hacelo, enfrentalo, no te rindas…
La historia de Ramón y Gabriel conmueve y enseña. Ambos concurren al Centro Social San Agustín, una institución que desde hace cuatro meses, trabaja con personas con capacidades diferentes, a través de talleres.
“Es muy impactante. Uno, a veces se `tira a menos´, por algunas cosas que le pasan en lo cotidiano, y la fuerza que tienen estos chicos de salir adelante, de no quedarse estancados, que pase esto en un lugar, donde nosotros a diario, ayudamos a los vecinos, nos llena el alma”, indicó Cristian Cárpenas, presidente del Centro Social San Agustín en Entrevistas.
Con el lema “Yo puedo” el Centro Social San Agustín registró esta historia que surgió de la iniciativa de sus protagonistas: “Ramón no sabía leer ni escribir. Un día, que hacíamos un taller de manualidades, él expresó que quería aprender a escribir. Gabriel se paró, buscó un cuaderno y comenzó a enseñarle. Fue una actitud preciosa de parte de Gabi”, mencionó Sandra Villalba, encargada de la Tercera Edad, del centro.
Ramón, a partir del hermoso gesto de “su maestro”, ya sabe escribir su nombre. Villalba dijo que a partir de este suceso, pueden aseverar que “la mayor discapacidad, es no darnos cuenta que todos somos iguales. Ellos nos lo enseñan”.
En el Centro Social San Agustín, “incluimos a todos: chicos ciegos, con Síndrome de Down, todos son bienvenidos a participar”, comentó. A las personas de la tercera edad, en el lugar les ofrecen “juego de tejo, cartas, cocina, a ellos les encantan las fiestas”, acotó.
Allí, quienes concurren pueden contar con “una nutrida cantidad de actividades. Se les brinda apoyo escolar, talleres de inclusión, para la tercera edad, microcréditos, programas que hemos bajado de provincia, concurre gente del Anses, para consultas gratuitas, en el barrio, una vez por mes; copa de leche, y muchas otras . Acá vienen chicos de siete años, hasta abuelos de 70. No le cerramos las puertas a nadie; todo lo que le hace bien al barrio, es bienvenido”.
“Esto es voluntariado neto. Todo gratis”, especificaron. El lugar está ubicado en calle El Rodón 750.
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