Esta tarde, le dieron sepultura a los resto de la fundadora del comedor Brazos Abiertos. El entierro fue en el parque de descanso Los Apóstoles.
Los restos de Nidia Soto, la fundadora del Hogar y comedor Brazos Abiertos, recibieron sepultura este domingo a la tarde en el parque de descanso Los Apóstoles.
Un numeroso grupo de amigos, conocidos y jóvenes que alguna vez asistieron al comedor que la mujer supo llevar adelante durante más de 20 años, la despidieron con mucho dolor.
La mujer de 85 años servía hasta 600 platos de comida por día y solía decir que "las personas que recibo me golpean la puerta a mitad de la noche con sus hijos muriéndose de frío y diciéndome que ya no tienen adónde ir".
Nidia había sido internada en abril en una clínica privada por el estado de abandono en que se encontraba y su salud había decaído mucho. Hacía cuatro años que se había quedado ciega.
Soto fundó el hogar en 1995, ubicado en Las Heras, para dar respuesta a niños en extrema situación de vulnerabilidad. Así, abrió las puertas de su propia casa para sacarlos de la calle y darles de comer. Con el tiempo, el hogar se amplió a un comedor que fue la solución para muchas familias en tiempos de crisis. A su vez, se daba capacitación a jóvenes, apoyo escolar y hasta funcionó una panadería.
"La sociedad que abandona a sus pequeños es una sociedad que se condena a un futuro de pobreza, ignorancia y delincuencia", dijo alguna vez Nidia. Por eso, ella sentía orgullo cuando señalaba que varios de los chicos que había cuidado ahora iban a la universidad.
Hace dos años atrás, el hogar sufrió un incendio que devastó sus instalaciones y por ello recibió la solidaridad de los mendocinos para poder seguir funcionando. El hogar funcionaba con la ayuda del Gobierno y de ciudadanos. Sin embargo, debido al deterioro de su salud, el hogar prácticamente había caído en estado de abandono y desatención.
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