Desenlace fatal. Pablo Martínez manipulaba un arma calibre 22 en su vivienda de la zona oeste, se disparó en la cabeza y falleció ayer
Tentó al destino y tuvo un trágico final. Sin dudas, el peor final. Pablo Martínez, un joven de 23 años radicado en la zona oeste de Rosario, jugó a la ruleta rusa con un arma dentro de su casa, se disparó en la cabeza y, luego de transitar por algunos centros médicos de la ciudad, falleció en la madrugada de ayer. De ese modo, el riesgo y la insensatez se convirtieron en oscuridad y mucha tristeza para su familia.
El incidente ocurrió el sábado a la noche. Martínez manipulaba un arma calibre 22 en la habitación de su vivienda de zona oeste (pasaje Cerillos al 3900) y, según relataron algunos parientes, se le escapó un tiro, supuestamente "de manera accidental".
Esa bala se incrustó en la cabeza y, desde ese momento, la historia comenzó a enfilarse hacia un cierre repleto de angustia.
Frente a lo ocurrido, unos amigos se hicieron cargo de la situación y decidieron trasladarlo al Hospital Carrasco, donde le practicaron las primeras asistencias médicas que merecen este tipo de casos.
Según el registro de la institución ubicada en bulevar Avellaneda al 1400, el joven ingresó a las 23 al nosocomio y, pocos minutos después, arribó su círculo familiar.
La situación era realmente muy complicada y hacía presagiar un cruel desenlace. Pablo no transmitía buenas señales y tampoco permitía intuir alguna posible salida.
Sin embargo, los médicos del Hospital Carrasco abordaron el cuadro con la debida prontitud.
"El muchacho presentaba una herida de arma de fuego en uno de sus parietales. Había un orificio de entrada de la bala, pero no había orificio de salida", comentó ayer a este diario Patricia Marczuk, subdirectora del Hospital Carrasco, la primera instancia a la que recurrieron los allegados a Martínez.
"El joven estaba descompensado hemodinámicamente y en estado de coma", amplió la profesional como para graficar claramente la pesada complejidad que arrastraba su estado de salud y las pocas chances de recuperación que contenía.
"Se le practicaron todas las tareas correspondientes a los auxilios iniciales y se procedió a la entubación. Más tarde, fue derivado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) en estado de mucha gravedad", agregó la médica.
Posteriormente a su estadía en el Clemente Alvarez, el joven fue derivado a un sanatorio privado, donde murió en la madrugada de ayer.
El caso es investigado por la comisaría 19ª, desde donde no brindaron informaciones oficiales sobre el deceso. También interviene la Unidad Fiscal de Delitos Flagrantes de turno.
Si todo ocurrió como hicieron trascender en el entorno inmediato de Martínez, esta muerte debe servir al menos para comenzar a instalar reflexiones primarias e instintivas. Se impone una severa toma de conciencia sobre el valor que encierra una vida y lo terriblemente absurdo de perderla de esa manera.
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