El pase a semis de River se suma a la Sudamericana, el Ramirazo y otras rachas adversas que el Millonario logró cortar después de varios años. El 3-0 fue la goleada argentina más amplia en Brasil y, por primera vez, dio vuelta una serie copera.
Cuando la mayoría de los pronósticos lo daban por muerto en Brasil, después de perder la ida en el Monumental y arrastrando una seguidilla de bajos rendimientos, River jugó en el Mineirao su mejor partido del año y se sacó de encima al Cruzeiro, su bestia negra copera, con una goleada histórica. El Millonario se ha convertido en un equipo que da la cara en los momentos difíciles y, desde hace mas de un año, viene rompiendo cuanta racha adversa que se le pone por delante.
Quizás la piedra sobre la que se fue construyendo esta historia fue aquel gol de Ramiro Funes Mori, en marzo del 2014, para ganar en la Bombonera después de diez años. Después, de la mano de Ramón, llegó el título (tras seis años sin festejos) y la clasificación a la Libertadores que hoy lo tiene nuevamente en semifinales, algo que River no lograba hacía una década.
Luego llegó la consagración en la Sudamericana, ya con Gallardo en el banco, que tuvo el condimento especial de dejar en el camino a Boca. Fue el primer título internacional del club en 17 años (tres meses después también levantó la Recopa). Y la historia contra el rival de toda la vida, que tenía un historial favorable en duelos continentales, se repitió en la Libertadores, a pesar del vergonzoso episodio del gas pimienta.
River fue a Brasil por la épica y consiguió aún más. Fue la primera vez en la historia del club que River da vuelta una seria de 180 minutos y que revierte un 0-1 en un partido de ida. Y no sólo eso, el 3-0 se convirtió en la mayor goleada de un equipo argentino en tierras brasileñas, justo contra el Cruzeiro, que lo había dejado siempre afuera.
River se convirtió en un equipo que no para de fajarse con la historia para cambiarla, para reescribirla. Y repasando algunos de los logros de este equipo, su manera de responder en la brava, por Núñez se hará difícil no soñar con volver a levantar la Libertadores.
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