Se conmemoraron ayer los 127 años del nacimiento del Beato Ceferino Namuncurá, patrono de la localidad de Palemón Huergo, por lo que en la jornada de ayer se realizó una procesión por las calles del pueblo con la imagen del Beato y después se celebró la Santa Misa en las instalaciones del Club Juventud Unida.
El beato Ceferino Namuncurá nació en Chimpay, provincia de Río Negro, el 26 de agosto de 1886 y falleció en Roma, Italia, el 11 de mayo de 1905. Fue un joven salesiano argentino aspirante al sacerdocio, de orígenes mapuche y chileno.
A principios de 1902, su salud se deterioró; por los estudios que le realizaron, se determinó que contrajo tuberculosis. Monseñor Juan Cagliero decidió trasladarlo a Viedma, con la esperanza de que los aires nativos ayudaran a recuperar su salud. A comienzos de 1903, en el colegio 'San Francisco de Sales' de Viedma, comenzó su estudio secundario como aspirante salesiano. El sacerdote médico Evasio Garrone, juntamente con el enfermero del hospital, el Beato Artémides Zatti, cuidaron de Ceferino. El 19 de julio de 1904, con 17 años, Ceferino fue trasladado a Turín, Italia, por Monseñor Cagliero. Los salesianos pensaron que en ese lugar recuperaría la salud y podría continuar sus estudios de sacerdocio. En marzo de 1905, la tuberculosis volvió a afectar la salud de Ceferino y el 11 de mayo de ese mismo año, a los 18 años de edad, falleció.
Declaración de Beato
El 7 de julio de 2007, el papa Benedicto XVI firmó el decreto que declaraba a Ceferino Namuncurá como beato. El pontífice recibió al cardenal José Saraiva Martins, el por entonces prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, y autorizó a la Congregación a promulgar una serie de decretos, entre los cuales el que declara beato al «siervo de Dios Ceferino Namuncurá».
El 11 de noviembre de 2007, el enviado papal, el cardenal Tarcisio Bertone, proclamó beato a Ceferino Namuncurá, ante más de 100.000 personas en una ceremonia de beatificación en Chimpay, Río Negro, ciudad natal del joven salesiano. La fiesta religiosa se fijó para el 26 de agosto, fecha de su nacimiento.
Una junta médica del Vaticano consideró que la curación de Valeria Herrera, una joven madre de Córdoba, Argentina, de 24 años en el año 2000 y afectada por cáncer de útero, fue un milagro por la intercesión de Ceferino Namuncurá. La mujer llegó a poder concebir con posterioridad. Este fue el antecedente que se tuvo en cuenta para su beatificación.
El día 4 de marzo del año 2008, algunos vecinos de la localidad de El Trébol, Santa Fe, aseguraron haber visto en un fresno una imagen de Ceferino Namuncurá. Por iniciativa municipal se cercó el lugar y se erigió un improvisado 'altar' en homenaje al beato.

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