Conin: 20 años una renovada lucha contra la desnutrición

Conin: 20 años una renovada lucha contra la desnutrición
Ayer la fundación realizó un encuentro en el Centro de Congresos y Exposiciones. Un desafío que se renueva todos los años.
Ellos supieron combinar la vocación por su carrera, con los conocimientos científicos y un amor al prójimo que hasta hoy llevan como bandera.

Desde jóvenes vieron de cerca el sufrimiento, estuvieron cara a cara con las situaciones más extremas que el ser humano puede afrontar y a lo largo de décadas trabajaron de manera incansable para lograr combatir la desnutrición infantil.

Fernando Mönckberg y Abel Albino son los responsables de haber mejorado la calidad de vida de miles de niños y sus familias en varios países de América Latina.

Argentina y Mendoza en particular son testigos de la labor de estos dos hombres que ayer por la tarde encabezaron un encuentro en el Centro de Congresos y Exposiciones para celebrar nada menos que los veinte años desde que la primera sede de Conin (Cooperadora para la Nutrición Infantil) comenzó a funcionar en nuestra provincia.

"La desnutrición genera debilidad mental. Si a un niño que está padeciendo ese cuadro no lo ayudamos, es probable que en su futuro no pueda desarrollarse de manera plena", repite sin cansarse Albino y recuerda junto a su colega médico la necesidad de proteger la infancia y de no descuidar la formación que requieren las familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Al explicar cómo las diferentes épocas y realidades que ha afrontado el país han requerido del trabajo interdisciplinario, Albino tiene una mirada global. Asegura que la problemática no responde a un solo factor: "Si un chico está mal nutrido, también hay que atender a la situación de toda la familia. No se trata de darle un plato de comida para paliar el hambre del momento", dice Albino y agrega que la desnutrición es un tema complejo y que remediarla implica, además, un plan de estimulación y contención para el niño y su entorno.

Entre las palabras de este pediatra, que más de una vez rechazó ofrecimientos para ocupar cargos en el Gobierno, se refleja una sensibilidad que sólo se forja estando cerca de la gente que más lo necesita.

Tomando como base las enseñanzas de la madre Teresa de Calcuta, cuenta cómo vio que los niños en El Algarrobal (Las Heras), se tapaban por la noche con montículos de basura y fue él quien estuvo entre las madres desesperadas que ni siquiera sabían cómo o con qué podían alimentar a sus hijos.

"Hubo casos en que los niños presentaban desprendimiento de retina debido a las bacterias que tenían los perros con los que se protegían de noche para paliar el frío", recuerda Albino entre los tantos ejemplos y vivencias que ha cosechado en su memoria a lo largo de su trayectoria como uno de los dos pioneros de Conin.

Sin dudas, su ejemplo ratifica que la desnutrición infantil es consecuencia de la extrema pobreza.

Albino conoció a Fernando Mönckberg cuando éste era profesor de medicina en Chile hace ya varias décadas. Fue en los ?50 cuando este hombre decidió buscar la forma de luchar contra la desnutrición.

"En ese tiempo, 60% de la población de Santiago de Chile vivía en la marginalidad extrema", recuerda Mönckberg, de 88 años, quien visitó ayer Mendoza para asistir a los festejos por el cumpleaños de la fundación a la que él mismo le dio vida, luego de un intenso trabajo de investigación que duró casi dos décadas.

De hecho, gracias a su dedicación para salvar a los niños en riesgo en aquél entonces, el país vecino contó con toda una generación que, al llegar a la adultez, supo construir un país más próspero.

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