Confluencia y un basural de tres hectáreas

Confluencia y un basural de tres hectáreas

Entre efluentes y aguas estancadas. El olor de la podredumbre y las quemas son un foco de contaminación permanente.

Un camión ingresa por la calle Boerr, con normalidad –es parte de la rutina–, vuelca un contenedor repleto de escombros y se retira sin problemas. A los pocos minutos ingresa un automóvil, su conductor desciende y revisa con el fin de recuperar algo que eventualmente le pueda servir.

Según los vecinos, la imagen se repite, pero nadie controla el vertido de residuos, al igual que la quema de los mismos y mucho menos del hedor que emana.

El barrio Confluencia es escenario de un basural que ocupa aproximadamente 30.000 metros cuadrados.

Un centenar de pilas adorna el paisaje, entre ellas se esconden desechos de todo tipo: electrodomésticos rotos, autos abandonados, botellas, medicamentos vencidos y un olor nauseabundo, penetrante.

Es un punto crítico que se ubica al final de la calle Tronador, donde se cruza con Boerr. Esta última es la única arteria que cruza de lado a lado el deposito de desechos.

El predio está rodeado al norte por la planta de tratamientos de afluentes cloacales Tronador y al este por el barrio Los Pumas y una laguna de agua estancada, que llega hasta los paredones del predio del EPAS.

Adrián Pasalacua vive a dos cuadras del lugar y tiene bronca porque reclamó por la contaminación en la vecinal, el Municipio, la Subsecretaría de Ambiente y ante el defensor del Pueblo.

“Pero nadie acusa recibo, todos hacen la vista gorda”, se quejó.

Dijo que si bien el dilema es constante los fines de semana la situación es crítica: “El domingo se veía un hongo enorme de color negro, de la cantidad de basura que estaban quemando”.

“He escuchado a las autoridades hablando por radio, por el olor en la planta Tronador y de lo que llaman ‘el microbasural’. Dicen que se está realizando el seleccionado y compactación de basura. Es todo una mentira. Queman basura a mansalva y nos seguimos contaminando con productos químicos y cancerígenos. Nunca se tomó en cuenta lo del reciclaje, jamas se hizo nada al respecto”, acusó.

Desde la comisión vecinal reconocieron que hay quejas por la falta de limpieza. “Es muy difícil controlar a la gente que tira basura”, indicó Luciano Montecinos, el presidente del barrio.

Aseguró que “el municipio limpia, pero es constante la entrada de basura. De día se pueden ver los camiones que entran con contenedores de escombros, pero más tarde, cuando empieza a oscurecer van y tiran de todo”.

“Dicen que limpian pero es mentira. Queman la basura y nos contaminamos con productos químicos y cancerígenos”.Adrián Pasalacua, un vecino del predio donde tiran los residuos.

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