El conflicto en el hospital es porque se exige a los médicos que cumplan sus horarios

Nuevamente, el gremio ATE lidera una protesta en un Hospital público de Misiones. Esta vez en el SAMIC de Oberá. El motivo? Exigir la destitución de la directora, porque cometió el pecado capital de exigir que los empleados del Hospital, médicos y enfermeros, cumplan el horario por el cual se les paga. La orden fue simple: el que cobra por trabajar cuatro, seis u ocho horas, que esté las cuatro, seis u ocho horas; y el que cobra para estar full time, que esté permanentemente en el Hospital.
Este hecho recuerda el episodio que el Gobernador relató en el reciente encuentro informal con periodistas: el prolongado conflicto de Salud Pública en la Provincia de Tucumán. Durante muchos meses, el sistema sanitario estatal tucumano estuvo de huelga, con paros, tomas y manifestaciones, todo porque el gobernador José Alperovich tomó la decisión de controlar estrictamente el horario de entrada y salida de los médicos de los Hospitales públicos.

Esto revela hasta qué punto existe una suerte de malversación cultural del trabajo en los Hospitales públicos. Hay grandes y honrosas excepciones, pero la gran mayoría de los profesionales de la salud toman al Hospital público como una beca, como un “extra”, al que le dedican, precisamente, su tiempo “extra”. En el caso del SAMIC de Eldorado, fue necesaria una auditoría del Ministerio de Salud para que los profesionales dejen de atender su consultorio privado en el horario en que debían estar en el Hospital público, y eso fue “vox populi” en la comunidad. Ahora la situación se replica en Oberá.

Cabe acotar que, en el caso de los Hospitales de Autogestión, los profesionales cobran hasta tres asignaciones: el sueldo como agentes públicos dentro de la Carrera Sanitaria; el adicional de la Autogestión y las Guardias. Algunos llegan con eso a sueldos de cinco dígitos, lo que no es malo, por cierto.

Es necesario también recordar que el Gobierno provincial ha decidido recomposiciones salariales y paulatina incorporación al básico de sumas no remunerativas ni bonificables, hace menos de dos meses.

Sin dudas, dar y beneficios, y exigir contraprestaciones legales (porque para eso se paga), es tomado como una grave ofensa por algunos sectores sindicales, que son cómplices del “statu quo”, y reaccionan virulentamente frente a la decisión de ordenar el funcionamiento del sistema de salud. Los sindicalistas se asocian a la corporación médica y hacen causa común para defender la permisividad, el desorden y la complacencia hacia el incumplimiento de las funciones en los centros de salud.

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