Tras el desborde cloacal, las estanterías con las historias clínicas fueron derivadas a la sala de espera del área de terapia intensiva. Esto generó el malestar de los profesionales del sector.
El director del nosocomio Roberto Santiago remarcó que para preservar la salud del personal y evitar que tengan contacto con los desechos cloacales, se decidió trasladar los muebles y documentos a otro espacio del edificio.
El lugar elegido fue la sala de espera del área de terapia intensiva. Esta decisión generó malestar en el personal que desarrolla sus tareas allí, ya que no consideran apropiado dejar las estanterías en la sala donde los familiares de los pacientes internados aguardan los partes médicos.
“Vamos a tener una reunión porque hay malestar. Esto es una crónica de una rotura anunciada. Donde estaba el archivo es un lugar con unas condiciones muy malas; venimos sosteniendo que ahí no puede estar el archivo”, remarcó en Frente a Cano desde la asociación de profesionales del Municipal, Horacio Romano.
En tanto, sobre la sala de terapia intensiva, aclaró que es pequeña y que allí los médicos informan sobre el estado de salud de los pacientes en estado crítico.
“Suena como una gran improvisación con una falta de dirección alarmante”, advirtió por último.
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