El conflicto erosionó la autoridad del jefe de Policía

Los agentes en rebeldía y el Gobierno pasaron a un cuarto intermedio para hoy, pero se mantiene la protesta frente a la sede de la Jefatura. Reclaman garantías de que no habrá sanciones contra los manifestantes. El PE ofreció elevar la asignación por grado a $ 1.800.
"Mi renuncia está puesta a disposición del gobernador, José Alperovich, desde el día en que asumí. Estoy tratando de resolver esto desde el inicio del conflicto. Hoy por hoy estoy abocado a solucionar este problema. ¿Qué es lo que pasará mañana? Sólo Dios lo sabe". Así respondió a LA GACETA ayer, a las 23, el jefe de la Policía de Tucumán, comisario general Hugo Sánchez, al ser consultado sobre el conflicto que se desató en la fuerza de seguridad y respecto de su futuro en el máximo cargo.

Sánchez tuvo un día agitado, hasta el punto de que durante la tarde circuló un rumor sobre su posible renuncia. Alrededor de las 19, unos 400 agentes de Policía que siguen instalados frente a la sede de la Jefatura, ubicada en Italia 2.600, encendieron las sirenas de las patrullas a modo de festejo. Pero, con el correr de las horas, el jefe policial seguía en su función, aunque hoy puede ser un día clave para que se defina su situación. De hecho, ayer se sucedían las reuniones en la Casa de Gobierno.

Mientras tanto, en el lugar de la protesta pudo observarse a agentes transitorios, personal del servicio penitenciario y policías retirados, además de familiares de los manifestantes. Durante el día quemaban cubiertas y repartían gaseosas y sándwiches para mitigar la espera de las definiciones. No había un líder del grupo, por lo que a cada instante se sucedían las asambleas en diferentes puntos de la manifestación.

El comisario Luis Mansilla, jefe de la zona 3 de la capital, ofició de intermediario entre el Gobierno y los policías en rebeldía. Los manifestantes le dieron un mensaje claro a Mansilla. "Hay tres puntos indeclinables para nosotros -afirmó uno de los policías, en medio de un círculo que se había formado para dialogar-. Queremos una asignación por grado de $ 2.500 (equivale a un sueldo básico), el pase a la planta permanente de todos los agentes transitorios (alrededor de 1.300) y el compromiso por escrito de que no se tomarán represalias contra nosotros". Este último punto es el de mayor dificultad, porque -según trascendió- desde el Gobierno no estarían dispuestos a fijar esa pauta por escrito.

Sin cámaras

La presencia de periodistas inquietó por momentos a los manifestantes, que no se dejaban fotografiar ni tampoco que los filmaran. De hecho, en ningún momento daban a conocer su identidad. Entre los rebeldes había algunos uniformados y otros de civil.

A pesar de que estaban dispuestos a pasar la noche en el lugar, los manifestantes se ocuparon de aclarar que su intención no es autoacuartelarse.

Policías en piquetes

La tensión se respiraba en la zona adyacente a la Jefatura de Policía, mientras los vecinos se encerraban en sus viviendas para evitar problemas. Algunos "espiaban" por las ventanas, aunque con sigilo. "Es raro ver a policías uniformados haciendo piquetes. Siempre están del otro lado", sintetizó una mujer al observar a los manifestantes.

Casi en el mismo momento en que Sánchez respondía la consulta de este diario sobre su futuro en el cargo, los manifestantes recibieron la noticia de que ante el rechazo de la propuesta oficial se abría un cuarto intermedio hasta hoy, a las 9.30. Según confirmaron a nuestro diario, a esa hora llamarán a los referentes de los rebeldes para continuar el diálogo. El PE había propuesto pagar un mínimo de $ 1.800 por asignación por grado y el pase a planta permanente de los contratados, pero la oferta no satisfizo.

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