El único imputado por el homicidio de Jorge Gradiolo seguirá tras las rejas. El hombre fue golpeado y arrojado a un pozo negro en Oncativo.
Con una nueva acusación, en la que consta que Jorge Gradiolo (48) no fue sedado sino golpeado en la cabeza antes de ser arrojado a un pozo negro en abril de este año, se confirmó la prisión preventiva para Adrián Gorosito, el único imputado por el horrendo crimen.
“La pericia que se hizo sobre el cuerpo de Gradiolo arrojó como resultado que no había droga en sangre, pero sí que tenía un fuerte golpe en la cabeza que lo habría llevado a la inconsciencia, en la que le habrían atado las piernas y arrojado al pozo ciego”, explicó el fiscal de Río Segundo Cristián Griffi, quien tiene a su cargo la investigación.
El crimen ocurrió 13 de abril en una humilde vivienda de barrio Los Filtros, en la localidad de Oncativo.
La jueza de Control había declarado nulo el hecho por la imprecisión sobre el uso de ansiolíticos, y la intimación fue corregida acorde a los resultados de la autopsia. Según la investigación, el crimen de Gradiolo habría sido planeado y encargado por su entonces concubina, Olga Rivarola, quien le habría ofrecido dinero a su yerno para llevar adelante el macabro plan.
Rivarola fue apresada en un principio, pero las pericias psiquiátricas la declararon inimputable por padecer esquizofrenia y, en cambio, se ordenó su internación. Los investigadores creen que Gradiolo la maltrataba y golpeaba, por lo que ella habría planificado deshacerse de él.
Para cumplir su cometido, habría tentado a su yerno con unos pocos pesos –se cree que 500–. Gorosito fue apresado dos meses después, ya que estuvo prófugo, y ahora se confirmó su prisión preventiva. Está acusado de homicidio doblemente agravado por precio o promesa remunerativa y por el vínculo.
Gradiolo fue golpeado brutalmente en la cabeza hasta quedar inconsciente, y en ese estado fue arrojado al pozo negro con una pesa de unos 30 kilos atada a los pies.
“Regalito”
“Te dejé un regalito en el patio”. Eso decía el mensaje que Gorosito le mandó a Marisa, su mujer e hija de Rivarola, el día del crimen. Fue la joven que radicó la denuncia en la comisaría de Oncativo y luego en la fiscalía.
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