Hasta antes de las últimas buenas lluvias que recibió la mayor parte del territorio chaqueño, se habían implantado en la provincia poco más de 13.000 hectáreas de trigo (según datos oficiales del Ministerio de Producción), 4.000 de las cuales son lotes sembrados bajo el amparo del Programa Trigo, con protocolos del INTA y monitoreo de la cartera productiva y la Compañía Logística del Norte S.A. (Colono), impulsores de la iniciativa junto a la Bolsa de Comercio del Chaco y Fiduciaria del Norte S.A. Ahora, con estas nuevas precipitaciones, la intención de siembra que supera las 113.000 hectáreas podría crecer todavía un poco más, mientras que bajo el programa se harán unas 8.500 hectáreas.
Antes de las lluvias del fin de semana, técnicos del Programa habían relevado 14.000 hectáreas, desde Santa Sylvina hasta Tres Isletas, y también de la zona de General San Martín, La Eduvigis y Basail. De ese total, alrededor de 4.000 hectáreas ingresaron al programa y esos lotes ya están sembrados. El paquete ofrecido incluye no sólo el protocolo productivo como guía para las tareas a campo, sino también un precio futuro para el cereal y condiciones diferenciales para su comercialización.
De ese relevamiento -según precisó Costamagna- surgió una falta de nitrógeno en suelo de 25 kilos, por lo que esos lotes fueron sembrados con fertilización, pese a la falta de disponibilidad de sembradoras para realizar la tarea. “Tenemos un déficit de maquinaria para llevar adelante la siembra de trigo con fertilización. Podemos acomodar la sembradora de 52 centímetros con cajón fertilizador para sembrar trigo a 26 centímetros, pero cuando le pedimos la fertilización incorporada fue realmente una dificultad”, contó.
Durante viernes y sábado de la semana pasada (días en que se produjeron las precipitaciones), la compañía chaqueña recibió cientos de consultas de productores que tenían intención de siembra y requerían semillas, y también de los proveedores de insumos. “Ni bien haya piso, la siembra de trigo se reiniciará, aunque para nosotros es bastante tarde”, admitió.
Así, si bien a esta altura del mes la siembra de trigo bajo protocolo se hará con fechas tardías, la disponibilidad de semillas y fertilizantes permite que todavía siga abierta la incorporación de productores al Programa.
Cambio cultural
Al dar cuenta de la cantidad de hectáreas hechas por decisión propia del productor y no bajo el paraguas que ofrece el protocolo productivo diseñado por el INTA, Costamagna señaló las dificultades para que el agricultor chaqueño cambie la arraigada cultura productiva. “El productor quiere trabajar en base a su experiencia y no quiere que los técnicos le digan qué hacer”, acotó.
Fue más allá y sostuvo que “el productor tiene decisión propia para ir hacia adelante en la siembra; pero luego, ante un fracaso productivo, va al gobierno o a los proveedores a pedir una solución”. “Entonces se genera un colapso económico importante”, lamentó.
En tanto, reveló que una de las condiciones fundamentales pedidas por los productores era la fijación del precio. “Trabajamos desde enero con Cargill, que en mayo publicó un precio para Resistencia, que está hoy entre 20 y 30 dólares por encima de Rosario, y teniendo en cuenta que el productor tiene un flete que es menos de la mitad que Rosario”, resaltó. Por eso, el Protocolo Trigo no sólo lleva beneficios productivos sino también de mercado.
Asimismo, Costamagna destacó que la industria local accedió a poner una posición de precios mejor que Rosario, y lo mismo está sucediendo para sorgo y maíz, con una posición Resistencia-Barranqueras que, en relación con el flete, es mejor que llevar las cargas hasta las terminales santafesinas.
Más allá del despegue que se espera en la intención de siembra de trigo, la lluvia servirá de cara a la campaña girasolera, que se anticipa nuevamente como trascendente para la provincia. De hecho, la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), con datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, estimó la intención de siembra en el Chaco en un piso de 370 mil hectáreas.
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