Confirman condena al apropiador del hijo de entrerrianos desaparecidos

El ex gendarme Víctor Enrique Rei deberá seguir cumpliendo la pena de 16 años de prisión por haber robado al hijo de Pedro Sandoval y Liliana Fontana y sustituido su identidad.
La Sala IV de la Cámara Nacional de Casación Penal confirmó la condena de 16 años de prisión impuesta al ex comandante de la gendarmería Víctor Enrique Rei, por la apropiación de Alejandro Sandoval Fontana, hijo de los desaparecidos entrerrianos Pedro Sandoval y Liliana Clelia Fontana.

El máximo tribunal penal del país rechazó las objeciones que había planteado la defensa de Rei, centralmente dirigidas a cuestionar la tarea del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), actualmente cuestionada por la defensa de la empresaria Ernestina Herrera de Noble en el juicio por la identidad de sus dos hijos adoptivos.

El fallo de casación, destacado por las Abuelas de Plaza de Mayo en un comunicado, tuvo por probada la confiabilidad e imparcialidad de los estudios realizados en el BNDG.

También confirmó la calificación de la apropiación de Alejandro como una "desaparición forzada de personas”, con su carácter de crimen contra la humanidad imprescriptible.

La condena, con la más alta impuesta a un apropiador, había sido dictada en abril de 2009 por el Tribunal Oral Federal 6, por retención y ocultación de identidad, supresión de estado civil y falsedad ideológica de documentos públicos.

El fallo de la sala IV de Casación, integrada por Mariano González Palazzo, Juan Carlos Rodríguez Basavilbaso y Augusto Diez Ojeda, permitirá a Alejandro obtener un nuevo DNI con su verdadera identidad.

Liliana y Pedro

Liliana Clelia Fontana nació el 21 de diciembre de 1956, en Viale, Entre Ríos, donde pasó la infancia junto a su familia. Era la segunda de los tres hermanos Fontana y muy compinche

con su hermano mayor. Hizo la primaria en la escuela Nº 60, pero a los 11 años, por razones de trabajo de su padre, se trasladaron a Villaguay, donde terminó la primaria. Cuando

Liliana tenía 13 años, la familia se mudó a Caseros (provincia de Buenos Aires), su padre era camionero en esa época.

Liliana y su hermano mayor fueron al Colegio Nuestra Señora de la Merced, donde comenzaron a participar en el Club Juvenil y quisieron organizar el Centro de Estudiantes. Esto

motivó la expulsión de él. Liliana, por solidaridad decidió abandonar esa escuela. Ambos ingresaron a la Escuela Nocturna Nº 2 José Hernández de Caseros. Allí sí pudieron organizar el Centro de Estudiantes. Este fue el principio de una militancia cada vez más comprometida.

Cuando terminó la secundaria en 1974, Liliana empezó a trabajar en la fábrica Wella, donde desarrolló su militancia indical. Liliana era una joven muy creativa a la que le gustaba leer, escuchar música, tocar la guitarra, actuar y bailar.

Pedro también nació en Entre Ríos, pero en Nogoyá, el 8 de agosto de 1944. Trabajó desde muy chico y al igual que Liliana, comenzó su militancia social desde muy joven. Pedro tenía mucha formación política, era un gran autodidáctica. Como Liliana, le gustaba la música y sabía cantar y tocar muy bien la guitarra. Pedro también, vivía en Caseros, y allí desarrolló su militancia sindical, cuando ingresó a trabajar a la fábrica Sudamtex.

El 1 de julio de 1977, Liliana –embarazada de dos meses y medio– y Pedro fueron secuestrados de la casa de Caseros. El operativo, fue realizado por policías disfrazados para que no sean indetificables. Fueron llevados al centro clandestino de detención Club Atlético.

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