Hace poco menos de un mes, el 4 de marzo pasado, este medio adelantó que el ahora ex jefe de redacción, Francisco Sotelo, tenía los días contados
Hace poco menos de un mes, el 4 de marzo pasado, este medio adelantó que el ahora ex jefe de redacción, Francisco Sotelo, tenía los días contados. En su edición de ayer, el directorio de El Tribuno confirmó el recambio ordenado por el ex gobernador, Juan Carlos Romero.
En el artículo Los rumores de cambios en la redacción de El Tribuno, causaron desesperación y precipitaron nuevos informes periodísticos falsos, que publicó , reveló las razones del cambio en la jefatura de redacción, siendo la principal de ellas la molestia del ex gobernador por los reiterados traspiés informativos en los que incurrió la redacción bajó las órdenes de Sotelo.
Noticias que eran anunciadas como hechos reveladores y que apuntaban de manera sistemáticas a perjudicar al gobierno provincial, pero que luego eran desmentidas, incluso en el mismo día, fueron algunas de las razones que motivaron el recambio.
Esto, y la incapacidad para recomponer la imagen del ex gobernador asediado por numerosas causas penales abiertas en su contra por corrupción, llevaron a Juan Carlos Romero a pedir la cabeza de Sotelo, según nos confía una alta fuente de ese diario quien, en los últimos días, en un intento por permanecer, trató en vano de revertir su futuro con una serie de noticias vinculadas a un irreal litigio limítrofe entre Argentina y Bolivia, hecho que fue desmentido por funcionarios de ambos países.
Signado por el “pulgar abajo” de la patrón Romero, Sotelo tuvo el tiro de gracia cuando el grupo de “catalanes” que, desde hace meses desembarcaron en el complejo editorial de Limache para ayudar con el rediseño del diario, recomendaron al joven Sergio Romero, director del matutino, algo inédito e insólito: imponerle al entonces jefe de redacción horario de salida.
El pedido de los asesores españoles, que no sucede en ningún diario del mundo, tenía su razón, la cual, al parecer, respondería a cierta herencia que Sergio Gareca (f), ex subjefe de redacción, habría legado a Sotelo.
Se trata nada menos que del fantasma temerario de la “inseguridad”, fenómeno que solía aparecerse en la redacción después de las 19 horas, momento en que Gareca, y luego Sotelo, corrían desesperados a revisar las páginas ya editadas en busca de corregir aquellos “errores” por los cuales, al día siguiente, Juan Carlos Romero podía retarlos hasta la humillación.
Dicen que los “catalanes” no vieron el fantasma, aunque sí confirmaron su efecto, pues el diario se retrasaba por los constantes cambios que Sotelo hacía a partir de esa hora del día. Por ello, la primera recomendación fue que obligaran a Don Francisco a que se retire a su casa a las 19.
La medida no llegó a concretarse, pues los hermanos Romero decidieron hacer el recambio que Juan Carlos había exigido: remplazar a Sotelo de la jefatura de redacción. Como premio consuelo le crearon el puesto de Asesor Editorial, posición desde donde seguirá con las columnas de Blas Lacarra, seudónimo con el cual Sotelo intentó escribir.
Aunque en las fotos difundidas, el diario intentó mostrar un recambio histórico y ameno, nada pudo disimular la disconformidad de Sotelo, ni siquiera los arreglos del “Puma” Contreras ni la prolijidad de “Cachito” Guaymás.
Pese a las copas y los brindis, Sotelo abandonó un puesto que tuvo en dos ocasiones. La primera fue en la década del 90, cuando el entonces temerario jefe de redacción, Bernardo “Ruso” Rabinovich habría simulado un infarto para evitar el reto de los Romero por no cubrir como demandaba un partido de Boca Juniors en Salta.
En aquella ocasión, Roberto “Tito” Romero, director del diario, aprovechó el escenario y dejó en manos de Sotelo la conducción de la redacción, creído de que el ex seminarista podría traer algo de paz al matutino y sobretodo, ser el motivo para sacarse de encima al “Ruso”.
No sucedió lo uno ni lo otro, pues en el primer mandado Sotelo debía deshacerse de la Marita Simón, la periodista que había llegado desde la radio de Mario Peña, pero que nadie sabía ¿para qué? Sin siquiera enfrentarla, Sotelo la mandó a comandar El Tribuno de Jujuy.
El cambio de jefa de al escritorio de los “cotudos” indignó a la Simón, quien portazo de por medio encaró a Sotelo, quien confesó más rápido que Gustavo Lasi cuando lo vio al ex secretario de seguridad, Aldo Saravia.
La “turca” entonces, fue directo a La Maroma y a los gritos logró la restitución de su puesto. Sotelo, quien había demostrado con ello tener menos reflejo que Ramón “Chiqui” Pereyra para grabar sus materiales, fue desplazado de la jefatura de redacción.
Un lavado de cara
En la puesta de escena del cambio de mando, el nuevo y flamante jefe de redacción, Daniel Chocobar, expresó: “estamos avanzando hacia un diario del siglo XXI, pensado cada vez más en función del lector, por vocación y, también, porque la evolución del mundo que nos rodea nos impone ese compromiso”.
Darse cuenta del tiempo en que vivimos y el que vendrá no es ninguna hazaña, aunque lo que si preocupa es aquello de pensar “en función del lector”, pues desde que el diario tiene vida el único lector que preocupa a la redacción ha sido, primero, Roberto Romero (f), y ahora, Juan Carlos Romero.
En vista de ello, nadie en la redacción cree que la “cosa cambie”, pues la elección de Chocobar está signada por su escasa trayectoria y desconocidos laureles, al menos en lo que hace a periodismo gráfico, pues lo único que destaca a este cronista es la mención de “vecino distinguido” que el intendente, Miguel Isa, le dio el 2 de diciembre del año pasado, incluso sin que se supiera ¿por qué?
Sergio Romero, en tanto, le hizo un gran favor al señalar que Chocobar todavía tiene mucho que aprender como si se tratara de un pasante, pues en cualquier redacción del mundo, la carga de jefe es signada para aquellos que coronan una trayectoria llena de logros y experiencias más allá de escribir una columna obsecuente cada semana.
Lo más llamativo, sin embargo, llegó desde el flanco digital, área a la cual El Tribuno le asigna mucha relevancia. Sucede que el cambio de jefe solamente generó cuatro comentarios, el primero de los cuales se trató de un pedido para que sean más cuidados con la ortografía.
El siguiente se burló de Sotelo, mientras que los dos últimos sacaron a relucir los hechos de corrupción de Juan Carlos Romero, con lo cual quedó claramente en evidencia el interés de los lectores en este diario.
¡¡Chan!!



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